jueves, 16 de abril de 2015

9.- L'Escaldà


RECORDS DE LA MEUA INFÀNCIA. PUBLICAT EN EL DIARI LES PROVÍNCIES
30-08-2014


   Foto Juan Gayá Rosello.


   Teníamos el riurau repleto de capazos llenos de uva que habíamos cortado en el día de ayer. Todavía no había amanecido y desde la saleta escuchaba como tosía mi abuelo, de seguro que sentado en la parte de dentro del portal, se había liado un cigarro de tabaquera, pues los nervios no le dejaban dormir. Hoy era el día más grande de todo el verano, vendrían mis padres, mis tíos, todos a ayudar para hacer L’escaldà.

A penas amanecía y los garbones de sarmientos entraban en la boca del horno que al ser encendidos calentarían la caldera llena de agua a la que se le añadiría la cantidad justa del  “lleixiu” y que se trataba de una maceración de planta olivarda, agua y cenizas de la corteza de almendras.  El proceso era sencillo. Con una “cassa”, que no era más que un recipiente metálico  de rejilla redondo y con asa,  se llenaba de la uva de moscatel y se introducía en la caldera hirviendo durante unos segundos. Ese efecto haría que se cortasen los granos para ayudar a su secado con mayor rapidez, pues de la lluvia, de la posible humedad y del calor, dependería  el buen fin de toda la operación. Estaba en juego la economía familiar de todo un año. Una “argelaga” bien seca hizo los honores. Se encendió y se metió en la boca del horno ayudada por un forca, prendiendo así el horno de  escaldar.

Los capazos se arrimaban al horno. La pila de cañizos rodeados de mujeres, esperaba la primera carga de la “casa” llena de uva escaldada para extenderla y que no se tocaran entre ellos los racimos para que ventilaran bien. Yo era el encargado de sacar los pilones (tacos de madera cuadrados) y poner uno en cada esquina del cañizo y uno en el centro, para que en caso de lluvia pudieran empilarse debajo de los “bous” en la era.


  Sobre las  brasas del horno echaron  pimientos y berenjenas para hacer  “espencat”, “escagarrat” o rostit”  según se le denomina en cada población.  Se pelaron, se mezclaron, cortaron ajito, añadieron sal y con un buen chorro de aceite de oliva empezamos todos a comer. Los embutidos y la carne irían cayendo sobre las brasas y después sobre la mesa. 


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