domingo, 28 de junio de 2026

TARTA DE QUESO AL HORNO

 

      Mi receta publicada en Vida Mediterránea

La tarta de queso se creó en la antigua Grecia, donde era consumida por los atletas durante las celebraciones de los Juegos Olímpicos. Tras la conquista de Grecia por los romanos, estos adoptaron la receta y la extendieron por Europa. El escritor romano Catón el Viejo, en su tratado De Agricultura (siglo II a.C.), documentó una receta para un pastel de queso llamado libum, que se horneaba y ofrecía a los dioses. En la Europa Medieval, la receta evolucionó en muchos países con variaciones locales de ingredientes y métodos de cocción.

En el Siglo XIX, el famoso cheesecake neoyorquino fue el preludio de las tartas de queso modernas. En 1872, un granjero lechero de Nueva York, William Lawrence, intentó reproducir el queso francés neufchâtel, pero accidentalmente creó un tipo de queso crema más suave y denso. Este «queso crema» se convirtió en el ingrediente fundamental de ese famoso pastel horneado tal como lo conocemos hoy en día. La marca Philadelphia hizo el resto al elaborar y popularizar este queso crema.

Hoy en día existen multitud de variantes de tarta de queso y nosotros vamos a elaborar una.

Ingredientes:
200 g de galletas maría
120 g de mantequilla
800 ml de nata
800 g de queso crema (tipo Philadelphia)
250 g de queso fresco de vaca o cabra
8 huevos
300 g de azúcar
Un molde de tarta de 28 cm será suficiente


Preparación:

Rompemos e introducimos las galletas en un vaso y las trituramos sin que se deshagan del todo.

Previamente dejamos la mantequilla a temperatura ambiente al menos dos horas. A continuación pondremos la mantequilla en el microondas a potencia baja dándole tandas de 10 segundos, hasta que veamos que esté blanda pero no derretida. Es la manera de hacer mantequilla pomada.

Incorporamos la mantequilla al vaso con la galleta triturada y le damos dos meneos para que se mezcle bien. Esto nos servirá para la base de la tarta.

En la base del molde echamos la mezcla y la esparcimos bien apretándola con una lengua o cuchara.

En la misma batidora, o a mano en un bol, ponemos los huevos, la nata, el azúcar y los quesos para triturarlo y mezclarlo bien.

Echamos la mezcla encima de la base en el molde.

Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos el molde en la parte media alrededor de 40 minutos con el calor arriba y abajo. Aunque os parezca líquida al sacarla es el tiempo suficiente de horneado.

Cinco minutos antes del tiempo, comprobaremos que esté dorada, y si no, le daremos un golpe de grill.

Dejaremos atemperar sin desmoldar y después la meteremos en la nevera al menos un par de horas.

Al sacarla para servir, desmoldamos y veréis como la parte interior ha quedado cremosa y en su punto. El frío la ha cuajado.

Serviremos las raciones con un poco de miel por encima al gusto.

lunes, 8 de junio de 2026

TIMBAL DE BACALAO

 

    Mi receta publicada en Vida Mediterránea 

El bacalao es sin duda uno de los pescados más consumidos en España, sobre todo en su versión salada, aunque se lleven la palma la pescadilla y la merluza.

Antiguamente, era un pescado relativamente barato que traído principalmente de Portugal, llenaba nuestras despensas y contribuían a la elaboración de platos emblemáticos.

En la actualidad, lo que llamamos pescados salados o en salazón se han vuelto un lujo dado su alto precio.

Nosotros, siguiendo la tradición del bacalao salado, vamos a elaborarlo en una receta sencilla, pero muy gustosa.

Necesitaremos para una ración generosa:

300 gr de lomos de bacalao desalado

2 patatas

1 tomate maduro y grande

1 cebolla

2 huevos

Tomate seco

Aceite de oliva virgen

Pimentón de hojilla

Si compramos el bacalao salado tendremos que desalarlo nosotros. Para ello lo lavaremos bajo el grifo y lo dejaremos en remojo en agua fría y en la nevera al menos 24 horas. Le cambiaremos el agua al menos tres veces. Después debemos escurrirlo bien y secarlo sin apretarlo. Podemos envolverlo en papel absorbente. En tiendas y supermercados (MasyMas) venden bacalao desalado en su punto que está muy conseguido. Solo tendréis que abrirlo de la bandeja un rato antes de consumirlo, lavarlo y secarlo. Nunca este lo dejéis en remojo, pues perdería firmeza y sabor.

Herviremos las patatas con su piel en agua y un poquito de sal. Haremos lo mismo con los huevos para que se nos queden duros.

Pelamos la cebolla y la cortamos en aros finos. Procurad no romperla para sacar así los aros enteros.

Ahora escaldamos el tomate en agua caliente y lo pelamos. Lo cortamos en rodajas de dos o tres cm de grosor.

Pelamos las patatas y la cortaremos en rodajas tambien. Pelamos los huevos y los cortamos en tiras finas. El bacalao lo desmigamos en trozos no muy pequeños, que se noten al comer.

Vamos a montar el plato. Para ello utilizaremos un aro circular de metal de 10 x 4’5 cm.

Ponemos el aro en el centro del plato y añadimos una capa de patata, encima otra de cebolla, una de huevo, otra de bacalao y una rodaja de tomate. Repetimos con las mismas capas. Llegado a la última capa de tomate, terminamos con una más de patata, de cebolla, el bacalao que nos ha sobrado (que debe ser abundante) y coronamos con unos trozos de tomate seco que teníamos conservado en aceite de oliva. Añadimos un chorretón de un buen aceite de oliva y espolvoreamos con pimentón de hojilla.

Sacamos el aro con cuidado y listo para comer esta deliciosa receta que estoy seguro hará las delicias de vuestros paladares. 

 

lunes, 25 de mayo de 2026

GUISADO DE CONEJO CON CARACOLES

 

       Mi receta publicada en Vida Mediterránea

La carne del conejo es de las más sanas que existen para el consumo humano. Su alto contenido en proteína y al ser muy baja en grasas, hace que su consumo sea muy saludable. Se puede cocinar de múltiples maneras, como asada, guisada u horneada, y combina bien con muchas hierbas aromáticas.

Nosotros vamos a cocinarla haciendo un guiso tradicional de los que nos recordarán nuestra infancia. Un guisado sencillo pero muy sabroso.

Para ello, necesitaremos para 4 personas:

Un concejo troceado en porciones.
1 pimiento rojo.
200 gr de caracoles (xonetes).
3 patatas grandes.
4 dientes de ajo.
1 guindilla o cayena.
Aceite de oliva, azafrán en hebras, sal y agua.

Tendremos limpios y hervidos los caracoles. Obvio explicar como hacerlo pues supongo a todos conocer el proceso. No obstantes, si optáis por comprarlos congelados, recomiendo volver a limpiarlos frotándolos entre si y cambiando varias veces el agua. Retiraremos algunos trozos rotos de caparazón que seguro tendrán. Guardarlos con un poco de agua hasta el momento de cocinarlos.

Llenamos medio vaso de agua y dejamos caer 16 hebras de azafrán para que nos suelte todo su aroma y sabor, a esto le llaman infusionar. Antiguamente, sobre todo en invierno, cuando podía estar húmedo, se metían las hebras entre papel y se tostaba poniéndolo encima de la tapa de la cazuela, luego se picaba y añadía al guiso. Cualquiera de las dos opciones nos vale.

Cazuela al fuego, añadimos generosamente aceite de oliva hasta cubrir el fondo, salamos la carne y la introducimos para ir friéndola a fuego bajo y muy lentamente. Este proceso es que nos garantizará el buen resultado final. Debemos sacar todo el sabor de la carne y pasarlo al aceite. Casi al final añadiremos los dientes de ajo chafados con su piel y el picantito.

Mientras tanto habremos asado un pimiento rojo, lo habremos pelado y haremos tiras con él. Obvio decirles que existen en el mercado ya listos para cocinar que podéis comprar.

La carne ya la tenemos bien dorada y frita, la cubrimos con agua añadiendo los caracoles limpios y ocho tiras de pimiento rojo asado. A fuego medio bajo la coceremos alrededor de 30 minutos. La carne de conejo que venden es super tierna y no necesita la misma cocción como antaño que mataban el conejo del corral.

Pasado ese tiempo, nos habrá reducido el caldo, por lo tanto, añadiremos el medio vaso de agua con el azafrán y ahora también las patatas que hemos pelado y cortado. Removemos con cuidado para mezclar todo.

Veinte minutos más tendrán la culpa de tener un guiso de conejo con patatas y caracoles digno de los mejores cocineros. Dejar los últimos diez minutos con la tapa abierta para que evapore caldo si veis que tiene demasiado. Debe quedar lo justo para emplatar y mojar pan.

Atreveros. Receta fácil a más no poder. Seguir los pasos como os he indicado y seguro que triunfaréis.