jueves, 23 de junio de 2022

PIMIENTOS RELLENOS DE QUESO

 


Necesitaremos para 4 personas: 

3 pimientos verdes y otros 3 rojos del tipo alargados

1 tarrina de queso “cottage” de textura granulosa o requesón 

1 naranja 

Nata agría o yogur natural

Perejil o cilandro fresco 

Sal y pimienta negra.

Cortamos en horizontal  a trozos los pimientos rojo y los verdes para rellenarlos.

Picamos muy finamente los trocitos de los pimientos que nos han sobrado (as puntas y la parte superior). Ponemos en un bol y mezclamos con el queso, trocitos de naranja, el perejil o cilandro finamente cortado, la nata o el yogur, salpimentamos, mezclamos bien e introducimos con una cucharada rellenando los trozos de pimientos.

Emplatamos mezclando trozos de cada color acompañado de aros de cebolla encurtida como base. ¿Acompañamos también con… brevas encurtidas o agridulces?


lunes, 20 de junio de 2022

AROS DE CEBOLLA EN TEMPURA

 


La tempura es una técnica culinaria que consiste en rebozar un alimento con una fina masa de harina desleída y después freírlo en aceite. Pese a ser una elaboración típica de la cocina japonesa, su origen es en realidad portuguesa.

En 1543, un barco chino con tres navegantes portugueses se dirigía a Macao, pero terminó en la isla japonesa de Tanegashima. Antonio da Mota, Francisco Zeimoto y Antonio Peixoto fueron los primeros europeos en poner un pie en suelo japonés.

Los japoneses estaban en medio de una guerra civil y eventualmente comenzaron a comprar armas a los portugueses, siendo este el inicio de un intercambio comercial entre Portugal y Japón que al principio incluyó armas, y luego otros productos como jabón, tabaco, lana e incluso recetas de cocina.

Los portugueses permanecieron en Japón hasta 1639, dejando tras de sí una huella indeleble en la isla: una receta de judías verdes batidas y fritas llamada “peixinhos da horta” (pececillos de la huerta) donde se rebozaban la judía en tempura. Más tarde, los japoneses aligerarían la masa y ampliaron los rellenos incluyendo, además de verduras, también pescado, mariscos…

En Portugal ese plato era típico de Semana Santa. No en balde la palabra 'tempura' proviene de la palabra latina “tempora”, término que se refiere a estos tiempos de ayuno, cuando la Iglesia dicta a los católicos que no deben comer carne.

Mi versión de tempura para rebozar, por ejemplo, aros de cebolla.

Necesitaremos:

¼ de litro de aceite de girasol

2 cebollas grades

200 gr de harina especial para tempura o normal tamizada.

1 vaso de cerveza

1 yema de huevo

Sal

En un bol dentro de otro bol más grande con cubitos de hielo, ponemos la harina especial o la tamizada, la yema de huevo y un pellizco de sal, mezclamos y vamos añadiendo la cerveza casi congelada mientras batimos hasta conseguir una masa homogénea sin grumos y más bien caldosa.

Pelamos y cortamos la cebolla en rodajas con un grosor de un dedo más o menos. Le sacamos los aros y les quitamos la telita trasparente si es que la tiene, y con el aceite bien caliente, vamos pasándolos uno a uno por la tempura que hemos hecho y con el aceite, repito, bien caliente los freímos vuelta y vuelta sin quemarlos.

Para que todo salga perfecto, todos los ingredientes deben estar bien fríos. La temperatura del aceite muy caliente.

Colocar los aros fritos sobre papel absorbente.

He acompañado rebozando también unas hojas de kale.

Leer más, pinchar AQUÍ.


jueves, 16 de junio de 2022

SOPA FRÍA CON KÉFIR Y REMOLACHA

 


El kefir es hoy por hoy, el rey de los probióticos. Es una bebida láctea fermentada, la más antigua que se conoce. Su origen se remonta a muchos siglos atrás cuando los pastores de las montañas del Cáucaso almacenaban en recipientes de cuero (Odres) la leche que fermentaba generando una bebida con un sabor muy parecido a un yogurt agrio gaseoso. La palabra kéfir proviene de la palabra turca KEIF que significa “sentirse bien”.

Las colonias de microorganismos que fermentan la leche, preferiblemente entera, para elaborar el kéfir se conocen como 'coliflor', 'nódulos' o 'grumos' del kéfir. Tienen, en efecto, el aspecto de una coliflor blanca y grumosa y contienen todos los géneros de hongos y bacterias necesarios para que, introduciéndolo en leche pudiéramos conseguir fabricar nuestro propio Kéfir. Leer más pinchando AQUÍ.

En España no hace demasiado tiempo que es conocido. Actualmente se ha popularizado y es muy fácil adquirirlo en tiendas, supermercados y grandes superficies. Pero cuidado, que no todo lo que venden es kéfir.

  

Foto: Manuel Almagro Rivas.  'coliflor', 'nódulos' o 'Grumos' del kéfir

Para la receta necesitamos para 4 personas:

1 tarro de remolacha encurtida (500 gr.) en rodajas

½ litro de kéfir

½ litro de leche desnatada

1 yogur del tipo griego

1 cebolla tierna con hojas y cebollino

Eneldo

2 pepinos fresco

Sal

2 huevos

Vamos a triturar: la cebolla (reservamos las hojas verdes) finamente picada. La remolacha la sacamos del tarro (podemos hervirla nosotros comprando remolacha fresca), reservaremos 4 rodajitas y el resto la cortamos en trozos. Un pepino lo cortamos a trocitos pequeños.  Añadimos el kéfir, la leche, la mitad del yogur, sal al gusto y trituramos todo. Llevamos a la nevera a enfriar.

Hervimos los huevos para hacerlos duros. Cortamos el cebollino y a parte, las hojas verdes de la cebolla muy finamente. Haremos lo mismo con el eneldo, cortamos muy fino. Reservamos unas ramitas. Haremos también lo mismo con el pepino que nos queda.

Sacamos de la nevera y le incorporamos, el pepino, el eneldo y las hojas de la cebolla. Removemos con una cuchara.

Emplatamos con dos cucharones de esta sopa fría que hemos hecho en cada plato, le dejamos caer la rodajita de remolacha que hemos reservado, encima de ella, del medio yogur, una cucharadita, cebollino y una ramita de eneldo. Finalmente colocamos dos trocitos de huevo duro y… a comer.