domingo, 15 de marzo de 2026

LA MAR SALÀ. CULLERA.

 

Foto: De la web

En un enclave privilegiado, en la playa del Dosel, visitamos por sorpresa al amigo Fernando Piris de La mar Salà en Cullera, quien tuvo que hacer malabares para reubicarnos en su restaurante que estaba lleno hasta la bandera como viene siendo habitual.

Foto: Comer en Valencia
Servicio atento y profesional, especialmente el de Fernando y su mujer Raquel.

Nos dejamos aconsejar y empezamos con una Gilda acompañada de capellán y tomate seco muy acertada.

La ensaladilla sabrosa, de perfecta textura, donde se distinguían los sabores de sus ingredientes, y no los empastres que últimamente nos tienen acostumbrados en algunos lugares de moda. No entiendo las ensaladillas sin texturas, tipo puré.

Unas verduras a la plancha en su punto, donde debo destacar un fondo de cebolla caramelizada, coronado con una alcachofa a baja temperatura. Un plato logrado muy completo.

Unos mejillones al vapor sin muchas pretensiones.

Unos boquerones muy frescos fritos en su justa tempura muy apetitosos, eso sí, un poco dulzones. Fácilmente solucionable.

Una fideuá de pato y foie de sabor fuerte, con sentido y muy lograda, que recomiendo.

Un Emilio Moro tinta fina de Ribera de Duero nos alegró la tertulia.

Piña, tarta casera de Carlota y unas bolitas de boniato con manzana acompañando un buen café, fue el colofón perfecto para una comida magnífica.


Destacar que La Mar Salà, a parte de su carta habitual de comidas, es uno de los templos del almuerzo valenciano. El “esmorzaret” es toda una tradición y ritual de la casa, donde a parte de sus famosos bocadillos, se presentan calderos, donde el “sirvase usted mismo” es lo habitual. Con innumerables premios y reconocimientos, La Mar Salà ostenta el Cacao d’Or a la cultura del almuerzo.

Su cocina tradicional mediterránea con sus propios toques, donde destaco la calidad de sus productos y el buen hacer en sus elaboraciones.

Foto: De la web

La variada elaboración en sus arroces es espectacular respetando la tradición, pues no en balde se encuentra situada junto a los arrozales de la Ribera Baixa. La Mar Salà recupera modos de hacer con recetas tradicionales.

Recomienda el arroz Neptuno, elaborado con migas de congrio y marisco recuperado de una receta casera muy antigua, así como la paella de Cullera, de reciente creación, con productos típicos de la zona como el caldo de pescado, los langostinos, el sepionet, salmonetes, el tomate local, un figatell de escorpa, especias y por supuesto el arroz.

#TotalmenteRecomendado
Reservas.
 Tel. 961 746 380, MOVIL: 605 646 880

La Mar Salà

Avda del Dosel 49

46008 Cullera. (Valencia)

 


lunes, 9 de marzo de 2026

CUADROS 45. RESTAURANTE. GATA DE GORGOS

 


El amigo Ferrán y su mujer Banesa se han hecho cargo de un mítico restaurante de recuerdos imborrables. Recuerdos de cocas al horno, a carnes a la brasa y embutidos típicos de La Marina.


Mantiene su conocido restaurante Arrels dentro de la población de Gata, y ahora, alejándose de lo urbano han buscado un nuevo entorno para aquellos que quieran probar una cocina auténtica mediterránea. Brasas y horno jugarán un papel fundamental en el sabor auténtico de su cocina con ingredientes de cercanía.

Una casita antigua con vistas al montgó, con solera de años de restaurante, que después de pasar sus altibajos y diferentes propuestas abre de nuevo sus puertas. Una sala con chimenea, que te invita a sentarte y una terraza coqueta que de seguro hará las delicias en este caluroso verano que se avecina, son el lugar elegido para su nuevo proyecto.

Ferrán, alma inquieta donde las haya, sufre si no da a conocer su talento culinario y le agrada que se lo agradezcas. Le agrada que le transmitan su satisfacción al probar sus platos porque Ferrán y su atenta mujer, son restauradores por vocación, de raza. Banesa no pierde detalle en sala para que todo funcione perfecto.


Carta extensa, como no podía ser de otra manera, que de seguro hace bailar a más de uno en cocinas, aunque Ferrán tenga técnicas aplicadas que hacen más llevadero el servicio: Preparados, precocinados, vacíos… que no quitan un ápice el resultado final de su cocina auténtica. Él no engaña.

Nos tomó nota de lo que nos apetecía probar y al final… que el arroz al horno hay que probarlo, que aquello también…

Empezó por servirnos una coca de pasta bona con cebolla caramelizada, manzana y polvo de foie, que nos quitó el sentido, literalmente hablando. No he probado algo tan delicioso en años. Textura, cebolla lenta de mil horas a baja temperatura… Un bocado sinceramente muy logrado.

Siguió con una flor de alcachofa, con huevo poché i foie. Que si me había quitado el sentido lo anterior, esto me dejo noqueado. Alcachofa en su punto, resaltando el aceite de oliva… y ya cuando rompes el huevo, su yema …  Una combinación en boca… y ni os cuento cuando recoges con cuchara el resto, el poso integrado de sabores… un final apoteósico.


Quiso que probáramos su arroz al horno de leña y aunque no soy muy partidario de la variedad bomba, tenía su cosa. No quedó ni un grano.

Su plato “Rostit de la güela” me confundió. Pues pensé que se trataba del típico asado de berenjena y pimientos, y se trataba de un muslo de pollo en cazuelita, con base de cebolla, manzana, patata… y canela.  Receta de la familia que no me desagradó aun sin ser muy aficionado a la canela en los guisos.

Por último, un entrecot a la brasa con sus acompañamientos, regado con un Ribera del Duero Pago del Cielo, joven, como a mi me gustan.

De postres, nos hizo probar su tarta de manzana del Perelló caliente con helado; la tarta de la abuela con base de galleta, nata, oreo y caramelo y por último, su Tiramisú valenciano con bizcocho de soletilla bañado en Cremaet rematado con crema de naranja servido en vaso. Totalmente recomendado. Si tuviera que elegir me quedo… con los tres, pues ninguno estaba empalagoso y en su punto de dulzor.




La auténtica comida, el buen hacer de mi amigo Ferrán y a la atención de Banesa, les auguro un éxito asegurado. Gracias por vuestra atención.

RESTAURANTE CUADROS 45. Abre para servicio sólo de comidas de jueves a domingo, y ofrece además cenas, los viernes y sábados. Permanece cerrado los tres primeros días de la semana. Recomiendo hacer reserva previa.

 Para ver su carta, pincha AQUÍ.


lunes, 23 de febrero de 2026

BORRETA DE PULPO

 


En las XXI jornadas gastronómicas de la “Bossa de Polp” organizadas por el Ayuntamiento de Miramar, el pasado domingo día 22 de febrero, tuve el placer de participar con la elaboración de esta receta.

La ‘borra’ es uno de los guisos más antiguos de la cocina alicantina, hoy prácticamente desaparecidos y cocinados en el ámbito familiar.  

La ‘borra’ es una forma de conservar verduras, que cosechadas en verano se secaban al sol encima de los cañizos que se utilizaban para secar las uvas de moscatel después de escaldarlas para convertirlas en pasas.

Se secaban tomates, berenjenas y pimientos, que era cortado en mitades y rodajas y expuesto al calor del sol en los cañizos hasta que pasificaban.

Después se guardaban en bolsas de tela con un puñado de ajos y ramillete de lavanda para evitar que entraran las polillas y otros insectos que lo echara a perder.

 Dado que cada verdura sólo había en su temporada, las que se cosechaban en verano tenían que secarse o meter en botellas o botes para, una vez esterilizados al baño maría, guardarlo para su consumo en invierno. 

La ‘borra’, cuando quería ser utilizada para cocinarse, se echaba un puñado de ella en una cazuela de agua hirviendo, y en un par de minutos, estaba hidratada y dispuesta para ser cocinada, agregándose algún guiso.

El etnógrafo Francisco G. Seijo Alonso (Gastronomía de la Provincia de Alicante. 3ª ed. Alicante, 1977) nos da una detallada relación de recetas de ‘borra’ con las múltiples variantes que tiene en los pueblos del valle de la provincia

Es muy conocida la Borreta de Alcoy, Cocentaina y pueblos de alrededor. Se cocina principalmente para la cena.  Hay muchas variantes según las poblaciones en las que en algunos se le añade acelgas, ñoras, coliflor o según que pescado como el bacalao o melva salados (y desalados), atún o sepia e incluso botifarra y carne como la de pollo. La verdura siempre deberá ser de temporada.

Para la ocasión, hice mi versión de la Borreta (tomate seco), esta vez utilizando pulpo.

Utilice una paella para cocinar de 60 cm. Lo normal en casa sería cocinar en una olla plana o incluso en una, tipo parisién.

Con los ingredientes que voy a enumerar, salieron 45 tapitas. Lo que equivaldría a 12 cumplidas raciones para 12 comensales en plato. Cada uno haga cálculos para los ingredientes necesarios según su número de comensales.

Ingredientes:

6 cebollas grandes

6 patatas grandes

2 pulpos de alrededor de kilo y medio cada uno. Congelados

8 alcachofas tiernas y grandes

12 tomates secos

Agua, aceite de oliva virgen extra, sal, pimentón de hojilla y guindilla triturada.

En primer lugar, descongelaremos el pulpo (debe estar congelado para romper las fibras y se nos quede tierno). Lo dejaremos en la nevera la noche anterior. Lo limpiamos y en una olla con litro y medio de agua hirviendo sin sal, importante, lo introduciremos tres veces seguidas, cogiéndolo por la cabeza y esperando cada vez que el agua vuelva a hervir. Lo asustamos para que luego no se nos pele al cocerse. La tercera vez, lo sacamos y lo dejamos caer para hervirlo a fuego medio 20 minutos por un Kg de peso, añadiendo 10 minutos más por cada kg.  Es decir, para nuestros pulpos de kilo y medio, serían suficientes 25 minutos. Pincharemos la pata por la parte más gorda con un palillo para comprobar que este en su punto. Apagamos el fuego y lo dejaremos que repose veinte minutos. Lo sacaremos entonces y dejaremos que enfríe totalmente. El caldo, una vez frío, lo colaremos y reservamos. Lo vamos a utilizar.

En un vaso de agua, pondremos a remojo los tomates. Yo los corto a trocitos.

En una cazuela, añadiremos un vaso de aceite y en él, a fuego sueve iremos pochando las cebollas que hemos cortado en juliana (tiras finas y alargadas). A media cocción, añadiremos un poco de sal para ayudar a sacar el agua que contiene. Removeremos de vez en cuando.

Pelamos las patatas y las cortamos en laminas de alrededor de 3 milímetros (para cocinar en cazuela puedes cortarlas chascándolas o como se quiera.

Pelamos y limpiamos las alcachofas cortándolas en láminas. Es conveniente introducirlas en agua con limón para que no ennegrezcan. Si tienen pelos, los retiramos.

Tenemos todos lo ingredientes preparados.

A la paella echamos la cebolla con su aceite que henos pochado y la repartimos por toda la paella. Ponemos encima las patatas en laminas. Salamos sin miedo. 


Vamos colocando las láminas de alcachofa, los trocitos de tomate hidratado bien repartido y el pulpo que hemos troceado. Añadimos una cucharada de pimentón esparciéndolo, así como un poco de picante triturado al gusto. El agua donde hemos hidratado los tomates también la metemos en la paella.



Encendemos el fuego a tope y cubrimos todo con el caldo de la cocción del pulpo que como he dicho, lo hemos colado. Justo solo para cubrir las patatas. Con el calor residual de cocción se cocinará todo.

Cuando empieza a hervir por todo, bajaremos a fuego medio para que justo en veinte minutos, se no haya cocido la patata, haya evaporado el caldo y nos quede el aceite con todos los sabores integrados.











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