lunes, 25 de mayo de 2026

GUISADO DE CONEJO CON CARACOLES

 

       Mi receta publicada en Vida Mediterránea

La carne del conejo es de las más sanas que existen para el consumo humano. Su alto contenido en proteína y al ser muy baja en grasas, hace que su consumo sea muy saludable. Se puede cocinar de múltiples maneras, como asada, guisada u horneada, y combina bien con muchas hierbas aromáticas.

Nosotros vamos a cocinarla haciendo un guiso tradicional de los que nos recordarán nuestra infancia. Un guisado sencillo pero muy sabroso.

Para ello, necesitaremos para 4 personas:

Un concejo troceado en porciones.
1 pimiento rojo.
200 gr de caracoles (xonetes).
3 patatas grandes.
4 dientes de ajo.
1 guindilla o cayena.
Aceite de oliva, azafrán en hebras, sal y agua.

Tendremos limpios y hervidos los caracoles. Obvio explicar como hacerlo pues supongo a todos conocer el proceso. No obstantes, si optáis por comprarlos congelados, recomiendo volver a limpiarlos frotándolos entre si y cambiando varias veces el agua. Retiraremos algunos trozos rotos de caparazón que seguro tendrán. Guardarlos con un poco de agua hasta el momento de cocinarlos.

Llenamos medio vaso de agua y dejamos caer 16 hebras de azafrán para que nos suelte todo su aroma y sabor, a esto le llaman infusionar. Antiguamente, sobre todo en invierno, cuando podía estar húmedo, se metían las hebras entre papel y se tostaba poniéndolo encima de la tapa de la cazuela, luego se picaba y añadía al guiso. Cualquiera de las dos opciones nos vale.

Cazuela al fuego, añadimos generosamente aceite de oliva hasta cubrir el fondo, salamos la carne y la introducimos para ir friéndola a fuego bajo y muy lentamente. Este proceso es que nos garantizará el buen resultado final. Debemos sacar todo el sabor de la carne y pasarlo al aceite. Casi al final añadiremos los dientes de ajo chafados con su piel y el picantito.

Mientras tanto habremos asado un pimiento rojo, lo habremos pelado y haremos tiras con él. Obvio decirles que existen en el mercado ya listos para cocinar que podéis comprar.

La carne ya la tenemos bien dorada y frita, la cubrimos con agua añadiendo los caracoles limpios y ocho tiras de pimiento rojo asado. A fuego medio bajo la coceremos alrededor de 30 minutos. La carne de conejo que venden es super tierna y no necesita la misma cocción como antaño que mataban el conejo del corral.

Pasado ese tiempo, nos habrá reducido el caldo, por lo tanto, añadiremos el medio vaso de agua con el azafrán y ahora también las patatas que hemos pelado y cortado. Removemos con cuidado para mezclar todo.

Veinte minutos más tendrán la culpa de tener un guiso de conejo con patatas y caracoles digno de los mejores cocineros. Dejar los últimos diez minutos con la tapa abierta para que evapore caldo si veis que tiene demasiado. Debe quedar lo justo para emplatar y mojar pan.

Atreveros. Receta fácil a más no poder. Seguir los pasos como os he indicado y seguro que triunfaréis.

miércoles, 20 de mayo de 2026

TOSTA DE HAMBURGUESA DE PESCADO

 

     Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Esta plato tiene una historia relativamente corta, ya que empezó a popularizarse a finales del siglo XIX. La palabra «hamburguesa» hace referencia a la ciudad alemana de Hamburgo, cuyo famoso plato de carne picada fue introducido por inmigrantes en Estados Unidos. Su famoso «Hamburg-style beef», que consistía en carne picada asada y servida entre dos rebanadas de pan, fue popularizada en la Feria Mundial de San Luis de 1904, donde se sirvió en grandes cantidades. A partir de ese momento fue evolucionando hasta lo que conocemos hoy en día como tal.

En la antigua Roma sabemos que ya se practicaba el arte de picar la carne y sazonarla para ser consumida, pero el hecho de cocinarla e introducirla entre dos trozos de pan se popularizó dado la comodidad y sobre todo el cambio en las costumbres de realizar comidas rápidas.

La hamburguesa de pescado se comercializó como alternativa a la de carne, que por cuestiones religiosas prohibía algunos días su ingesta. Yo he querido cocinar estas hamburguesas de pescado que personalmente me satisfacen mucho.

Ingredientes:

Para 4 hamburguesas:

1 cebolla
2 dientes de ajos
½ pimento rojo
2 ramitas de perejil fresco (sólo las hojas)
50 gr de pan, de miga y de días (o pan rallado)
1 huevo
300 gr de merluza
100 gr de langostinos
Harina de trigo
Pimienta blanca molida
Una pizca de chile molido
Sal
Aceite de girasol

Para la salsa:
30 gr de alcaparras
4 filetes de anchoa en aceite
150 gr de mayonesa


Preparación:
En primer lugar, vamos a pelar y cortar la cebolla y vamos a pocharla en una sartén. La retiramos y escurrimos muy bien del aceite.

En un vaso batidos, vamos a romper e introducir trozos el pan (podemos usar pan rallado) junto los ajos, el perejil y el huevo. Trituramos 3 segundos, a velocidad mínima. Añadimos un poco de sal.

Seguidamente añadimos el pescado desmigado y limpio de espinas y piel, la pimienta, la pizca de chile y la cebolla pochada. Volvemos a triturar a velocidad mínima alrededor de 10 segundo.

Con la espátula bajamos los ingredientes hacia el fondo del vaso. Probamos de sal. Lo picamos un poco más durante 5 segundos, siempre a la misma velocidad. Deberá quedarnos consistente e integrados todos los ingredientes.

Retiramos la mezcla del vaso, añadimos el pimentón y los langostinos cortados finamente y formamos las hamburguesas. Este procedimiento es el fácil. Personalmente las hago de forma manual, picando el ajo y el perejil.

A continuación, lo vertimos en un bol e incorporamos las migas de pan cortadas muy pequeñas, la pimienta blanca molida, la pizca de chile molido, el pimentón rojo, la cebolla pochada, el pescado y los langostinos, cortados finamente en cuchillo.

Mezclamos todo añadiendo el huevo.

Pasamos las hamburguesas por harina y las freímos en aceite de girasol por ambos lados, hasta que estén doradas. Si lo prefieren directamente a la plancha con dos gotas de aceite.

Para emplatar vamos a hacer una salsa facilísima:

Picamos en un mortero alcaparras y anchoas.

Añadimos la mayonesa que más nos guste y lo mezclamos todo hasta integrarlo muy bien.

Montamos el plato: Calentamos dos tostas de pan fino, que puede ser integral. En el fondo ponemos la salsa, el pan y encima de él la hamburguesa, que la coronamos con unos encurtidos, anchoas… 

Acompáñalo con trocitos de escarola, lechuga, hinojo, naranja, pomelo…

sábado, 11 de abril de 2026

PATÉ DE HÍGADO CASERO

 

            Mi receta publicada en Vida Mediterránea 

Teniendo en cuenta que el paté es una forma de conservación de alimentos, ya en la Antigua Roma se consideraba una exquisitez, pero fue más tarde, durante la Edad Media en Francia, cuando se convirtió en un clásico de la cocina, sirviéndose en banquetes y festines reales, adoptando la fórmula por la que hoy se conoce en todo el mundo.

Ingredientes:

400 g de hígado de pollo; 

2 cebollas medianas, unos 220 gr; 

1 cucharadita de sal; 

1 diente de ajo; 

Pimienta al gusto; 

Hierbas aromáticas como el tomillo, pebrella, romero, orégano… al gusto; 

Pimentón de hojilla; 

Aceite de oliva para sofreír la cebolla; 

5 cucharadas de mantequilla para sellar la superficie.

Al lío:

Picamos las 2 cebollas bien finas. En una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego medio doramos la cebolla y reservamos. Cortamos los higaditos en trozos y los freímos dándoles unas vueltas. Los retiramos y esperamos que atemperen.

En un vaso batidor, metemos los hígados, la cebolla, la sal, el ajo, pimentón de hojilla y las especias que hayamos elegido. Trituramos hasta lograr la consistencia que nos guste. Mas o menos fino según deseemos. Lo sacamos y lo metemos en un bol y lo metemos en la nevera tapado con un film alrededor de media hora.

Ahora, derretiremos la mantequilla. Cortaremos trozos de film, recubrimos una taza en su interior, lo untamos con un pincel con la mantequilla derretida. Sacamos el paté y vamos haciendo bolas iguales depositándolas en el centro de los trozos de films dentro de la taza. Recogemos el film haciendo una bolsa y vertemos por encima una cucharada de mantequilla derretida que impregne la bola y cerramos atándolo como si de un huevo poché se tratara.

Metemos en la nevera para que solidifique y estén listos para servir. Para ello los sacaremos 15 minutos antes de consumirlos retirando el film que los envuelve.

Se conservarán en la nevera 5 o 6 días. También puedes hacer más cantidad y congelarlos. Recuerda atemperar siempre a temperatura ambiente con el tiempo necesario.