Mostrando entradas con la etiqueta DULCES TRADICIONALES/DOLÇOS TRADICIONALS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DULCES TRADICIONALES/DOLÇOS TRADICIONALS. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de agosto de 2026

PASTEL DE CHOCOLATE A LA NARANJA

 

    Mi receta publicada en Vida Mediterránea


Este pastel necesita de varias elaboraciones que iremos desgranando paso a paso.

La protagonista queremos que sea nuestra naranja, así que nos ponemos el delantal y empezamos.

Necesitaremos:

Para el biscocho inicial:

Un molde de 20 cm cuadrado

6 huevos

150 gr harina

30 gr de cacao

180 gr de azúcar

50 gr de mantequilla

Para la crema pastelera de naranja:

400 ml de leche

100 ml de zumo de naranja recién exprimido (3 ½ cucharadas)

4 yemas de huevo

80 g de azúcar

40 g de maicena

2 cucharaditas de extracto de vainilla

Ralladura de1 naranja

40 g de mantequilla

Para el almíbar de naranja:

1 taza de jugo de naranja natural

½ taza de azúcar

Corteza de 1 naranja

Corteza de 1 limón

2 clavos de olor

1 anís estrellado

2 gotitas de azahar

1 cucharadita de vainilla

1 pizca de sal

Para el glaseado de naranja:

30 ml de nata

30 gr de azúcar

40 gr de leche condensada

160 gr de chocolate blanco de fundir

1 cucharada y media de gelatina en polvo

Gotitas de colorante alimenticio amarillo

Para el glaseado de chocolate:

125 ml de agua

225 ml de nata

300 gr azúcar

100 gr cacao puro en polvo

2 cucharadas de gelatina en polvo

Empezamos elaborando el bizcocho base, para ello precalentamos el horno a 180 grados y engrasamos el molde por dentro con mantequilla.

En un bol grande, batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté clara y esponjosa (8-10 minutos con batidora eléctrica).

En otro bol, tamizamos la harina y el cacao.
Agregamos poco a poco la mezcla tamizada al batido de huevos ayudándonos de una lengua con movimientos envolventes.

Vertemos todo en el molde preparado y horneamos durante 25-30 minutos o hasta que al insertar un palillo, salga limpio.

Dejaremos enfriar 10 minutos y desmoldamos.

Ahora haremos la crema pastelera para el relleno.

Para ello, en un cazo, calentamos la leche, el jugo de naranja, la vainilla y la ralladura de naranja sin que nos llegue a hervir nunca.

En un bol, batimos las yemas de huevo, el azúcar y la maicena hasta obtener una mezcla suave y la incorporamos a la mezcla caliente, removiendo constantemente hasta que espese hasta que espese. No dejemos de remover para que no se nos pegue en el fondo.

Retiramos del fuego y agregamos ahora la mantequilla removiendo hasta que se derrita.
Reservamos la crema en un bol para dejarla enfriar. Es conveniente cubrir la superficie con un film para que no se nos seque.

Ahora elaboramos el almíbar de naranja.

Para ello, mezclamos en un cazo el jugo de naranja natural, el azúcar con las cortezas de naranja y limón, el clavo de olor, el anís estrellado, las gotitas de azahar, la vainilla y la pizca de sal.
Dejamos que hierva a fuego bajo alrededor de 5 minutos removiendo de vez en cuando. Reservamos en el mismo cazo.

Glaseado de naranja:

En un cazo, vertemos la nata con el azúcar y la leche condensada. Llevaremos a ebullición removiendo sin parar 1 minutos.

En un bol, vertemos los trozos de chocolate y echamos el liquido caliente que hemos hecho. Removemos hasta que se nos derrita el chocolate. Ahora incorporamos la gelatina escurrida que hemos tenido previamente en remojo para hidratarla. Removemos bien.

Dejamos enfriar y colamos. Ahora incorporamos las gotitas de colorante hasta alcanzar el color anaranjado mientras vamos removiendo. Taparemos con un fils la capa superior para que no se nos seque. Reservamos.

Glaseado de chocolate:

En un cazo, mezclamos el agua, la nata, el azúcar. Añadimos el cacao que tamizamos mezclando todo con unas varillas hasta que obtengamos una mezcla espesa, homogénea y sin grumos.

Llevamos la olla al fuego y empezamos a calentar a fuego medio, removiendo para que no se pegue el cacao al fondo de la olla y se nos queme.

Tenemos que conseguir que llegue a hervir sin que se nos queme en el fondo.

Ponemos en el fondo de un bol, la gelatina escurrida que hemos tenido hidratada: Echamos el glaseado pasándolo por un colador. Removemos. Taparemos con un fils la capa superior para que no se nos seque. Reservamos

Montamos el pastel:

Cogemos el biscocho y lo abrimos con cuidado en dos mitades. Con cuidado vamos empapando sus dos mitades de su interior con el almíbar.

Ayudándonos de una manga pastelera iremos rellenando una de las partes con la crema pastelera. Cerramos el biscocho y lo pondremos encima de una rejilla con una bandeja debajo para no mancharlo todo.

Ahora, el milagro. Vamos vertiendo por encima el glaseado de naranja, que debemos tener entre 35 y 40 grados (ni muy liquido ni muy espeso). Dejemos que caiga por los lados. Dejamos alrededor de 10 minutos y vertemos el segundo glaseado por encima, repitiendo la operación.

Decoramos al gusto.

lunes, 6 de octubre de 2025

TORTA DE AVENA

 

               Mi receta publicada en Vida Mediterránea 

La avena era uno de los cereales más importantes en la alimentación de los pueblos celtas, que la cultivaban en gran cantidad en el norte de Europa. También era muy valorada por los romanos, quienes la consideraban un alimento para soldados y viajeros.

Durante la Edad Media dejó de consumirse convirtiéndose en uno de los principales alimentos para los caballos y otros animales. En aquella época, se valoraba más su uso como forraje que como alimento humano.

 Pero más tarde, los escoceses e irlandeses comenzaron a utilizar la avena como alimento humano y se convirtió en un alimento básico en su dieta. El famoso «porridge» (puré) escoces e irlandés están hechos a base de avena y son una parte importante de su gastronomía.

 En la actualidad, la avena es considerada un superalimento por su alto contenido en fibra, proteínas, vitaminas y minerales. Es consumida en todo el mundo en diferentes formas, como harina, leche, barritas, galletas, panes y como no, como torta que vamos a elaborar ahora mismo.  

Necesitaremos:


400 gr de copos de avena
200 ml de leche
1 manzana
80 gr de nueces peladas
80 gr de pasas
100 gr de calabaza o de zanahoria
4 huevos
100 gr de azúcar o de miel
1 sobre pequeño de azúcar vainillado
1 sobre de polvo para hornear o levadura química
Sal
Azúcar glass para espolvorear
Aceite de oliva o mantequilla para untar el molde.

Ponemos las pasas a remojar con agua caliente.

Trituramos la avena sin que nos quede polvo del todo, textura pequeña.

Pasamos a un bol y añadimos el polvo de hornear.

 Añadimos la leche tibia y dejamos reposar sobre media hora para que hinche.

Mientras, rallamos la calabaza o la zanahoria. La manzana con su piel la cortamos en cubitos pequeños. Mezclamos con la avena y añadimos las pasas.

Las nueces ya peladas, las machacamos sin que se hagan polvo y las añadimos también.

Mezclamos todo integrando con una cuchara o espátula. Integrando para que se mezclen y se repartan los ingredientes.

En otro bol batimos los huevos añadiendo la pizca de sal y los azúcares o la miel. Lo echamos a la mezcla de avena y volvemos a mezclar.

Untamos con aceite o mantequilla el molde con la forma que deseamos. También podemos forrarlo con papel de hornear.

Horno precalentado a 150 grados de 45 minutos a 1 hora dependiendo del horno.

El viejo truco de meter el palillo y que salga limpio nos indicará cuando está listo para sacarlo.

 Desmoldamos, dejamos que atempere y espolvoreamos con el azúcar glass.

 


Podrías utilizar miel envés del azúcar, o la mezcla del muesli y no solo avena. 

 


 Una torta de sabor muy especial que nos recordará a las barritas energéticas tan de moda hoy en día.


miércoles, 1 de octubre de 2025

BIZCOCHO DE NARANJA Y NÍSPEROS

 

                  Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Para terminar una buena comida familiar con una buena receta de un dulce elaborado con productos de nuestra “terreta”. Vamos a elaborarlo.

Ingredientes:

200 gr de maicena (sémola)

200 gr harina de trigo

25 gr de azúcar de caña

200 gramos de azúcar blanco

3 naranjas

1 bote de nísperos en almíbar

100 ml de aceite de girasol

1 cucharadita de bicarbonato

1 limón

Procedemos:

 Exprimimos el zumo de dos naranjas para obtener 200 ml del mismo. Lo vertemos en un bol y le vamos añadiendo poco a poco la maicena mientras vamos removiendo a mano con una varilla batidora.

Agregamos el azúcar y el aceite. Removemos bien integrando y a continuación tapamos el bol con papel film cerrándolo. Ponemos un paño de cocina encima y dejamos alrededor de media hora para que la sémola hinche.

Encendemos el horno precalentándolo a 180º.

Pasado el tiempo, añadiremos la ralladura del limón. Una cucharada sopera de bicarbonato al que le agregamos unas gotas de limón para activarlo. Cuando empiece a hervir lo añadimos a la mezcla mezclándolo todo bien con las varillas.

Ahora vamos incorporando la harina tamizada poco a poco y envolviéndola y haciendo movimientos envolventes de abajo hacia arriba.

Cortamos la mitad de nísperos en pequeñas porciones, reservándonos los otros. Los incorporamos y removemos mezclando.

Una vez tenemos ya la masa consistente y cremosa la pasaremos un molde para hornear que previamente hemos engrasado con aceite de girasol y espolvoreado con sémola, retirando el exceso de la misma.

Cortamos en rodajas las naranjas y vamos depositándolas por encima de la masa apretándolas un poco para semi hundirlas. Aremos lo mismo, alternando, con los nísperos que cortaremos en mitades y colocaremos boca abajo. Espolvoreamos bien con azúcar de caña. El calor del horno hará el milagro.

Horneamos alrededor de 45 minutos dependiendo de las características de cada horno.

Al sacarlo, esperamos que enfríe y espolvoreamos azúcar glas por encima.




viernes, 22 de agosto de 2025

PUDIN DE PAN


 El pan no hay que tirarlo. Lo aprovechamos. 

Necesitaremos:

500 ml de leche; 200 gramos de trozos de pan del día anterior; 150 gramos de azúcar; 2 cucharadas de miel; la ralladura de un limón o naranja; 1 cucharadita de canela; una ramita de canela en rama y 4 huevos. Mantequilla.

Preparamos un molde mediano para pudin. Engrasaremos con mantequilla y un pincel todo el interior del mismo.

En una sartén ponemos 50 gramos de azúcar con unas tres cucharas de agua y llevamos a fuego medio sin remover hasta que el azúcar se derrita y tome un color ámbar dorado. Vertemos la mezcla sobre el fondo de un molde antiadherente y sobre este, colocamos los trozos de pan. Cuidado con las quemaduras que suelen ser muy profundas.

 En un bol ponemos los huevos, añadimos el azúcar restante, la canela, la ralladura de medio limón o naranja. Mezclamos bien ayudándonos con unas varillas sin levantar demasiado aire en la mezcla. Encendemos el horno a 180º.

En una olla calentamos la leche con las dos cucharadas de miel, la corteza de medio limón y la canela en rama. Apagamos justo antes de que comience a hervir. Dejamos que se enfríe un poco y vertemos la mezcla en el bol, mezclamos y echamos en el molde que tiene el caramelo y el pan troceado. Habremos retirado la rama y la corteza. Nos aseguramos de que todos los trozos queden empapados y cubiertos.

 Tapamos el molde con papel aluminio y llevamos a hornear al baño maría durante 45 minutos. Estará cuando metamos un palillo en el centro y al sacarlo sale limpio y seco.

Dejamos que enfríe y lo llevamos a la nevera. Desmoldamos para servir.


domingo, 12 de enero de 2025

BIZCOCHO DE CHOCOLATE CON NARANJAS CONFITADAS

 


¿Existirán más de mil elaboraciones y variantes de un bizcocho, con sus diferentes ingredientes sin contar con los huevos, harina y azúcar? Pues este es uno más.

Ingredientes:

3 huevos

150 gr de azúcar

200 ml de aceite

250 ml de leche

80 gr de chocolate en polvo lo más puro posible

25 gr de chocolate blanco

250 gr de harina de trigo

1 paquete de levadura química (Royal 16 gr). Polvo de hornear

5 naranjas

Primero que todo vamos a confitar las naranjas. Aprovechamos y haremos unas cuantas más de las que necesitaremos y así tendremos para otra ocasión.

Primero que todo vamos a darles un hervor a las naranjas enteras con su piel. En una cazuela con agua las introducimos dentro y las calentamos sobre 10 minutos sin que lleguen a hervir. Les quitará el posible amargor de la piel. Sacamos y tiramos esa agua.

Cuando ya no quemen, las vamos cortando a rebanadas sobre tres cm de grosor.

Encendemos el horno a 180 grados.

En una cazuela pondremos la misma cantidad de agua que de azúcar disolviéndolo en la misma para hacer un almíbar. En ese líquido, sumergimos las rodajas de naranja y las llevamos al fuego muy suave sin que nunca lleguen a hervir. A los 15 minutos apagamos el fuego y dejamos reposar para que el almíbar se adhiera a las rodajas de naranja.

Colocamos sobre una bandeja papel de hornear, y sobre él vamos depositando las rodajas de naranja para secarlas al horno.

Bajamos la temperatura del horno a 150 grados e introducimos la o las bandejas con las rodajas. A los 15 minutos vamos mirando el resultado, pues nos deben quedar crujientes y cristalizadas. Retiramos y dejamos que enfríen.

Vamos con el bizcocho:

Calentamos la leche en un cazo y le añadimos el cacao en polvo.

Pondremos en un recipiente los huevos, el azúcar y el aceite y batimos con unas varillas a velocidad mínima. Añadimos ahora la leche con el cacao. Seguimos batiendo y sin parar vamos introduciendo la harina poco a poco para no hacer grumos. También el polvo de hornear.

El horno lo subimos a 180 grados.

Cogemos 8 rodajas de las naranjas que henos confitado y las cortamos en trozos pequeños. Las incorporamos a la mescla que tenemos ayudándonos con una lengua de cocina integrando con movimientos envolventes de abajo hacia arriba de manera que quede bien mezclado.

Metemos la mezcla en un molde previamente untado con mantequilla y horneamos 30 minutos. Siempre sigo que cada horno es un mundo. Meter el palillo y si sale limpio, el bizcocho está hecho. Retiramos, esperamos que enfríe un poco y desmoldamos.

Podemos utilizar diferentes tamaños de molde según queramos que salga el bizcocho. Redondo, alto, bajo, plano…  

Cuando esté frío, rallamos el chocolate blanco y tamizándolo espolvoreamos el bizcocho.

Podemos emplatar acompañando con una corteza de naranja caramelizada y una especie de “praliné” a mi manera muy fácil de hacer. Machacamos nueces y almendras. Fundimos chocolate blanco y mezclamos los frutos secos añadiendo pasas sin pepitas, extendemos finamente sobre un plato plano y lo llevamos a la nevera para que se solidifique por el frío. Lo sacamos y moldeamos como queramos.


lunes, 21 de octubre de 2024

TARTA DE MERENGUE PAVLOVA

 

                       Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Si buscamos el origen de la elaboración del merengue, tan popular hoy en día, nos tendremos que remontar hasta 1653, donde una preparación similar se encontraba en el texto culinario de Françoix de la Varenne “Pasticier françois”. Una preparación que llamaron “biscuits de sucre en neige” (galletas de azúcar en nieve) y que podría indicarnos el verdadero origen de la preparación del merengue.

Sin embargo, la primera vez que aparece la palabra “merengue” escrita como tal fue en el 1692. En uno de los volúmenes de cocina del cocinero François Massialot titulado “Nouvelle instruction pour les confitures, les liqueurs et les fruits” donde se indica el nombre y su preparación.

¿Desde Francia al mundo entero? Siendo esta elaboración, la francesa, la más sencilla que consiste en montan las claras y añadirle el azúcar poco a poco.

Si embargo los suizos lo elaboran calentando al baño maría las claras con el azúcar hasta llegar a los 60ºC. Después lo montan todo a alta velocidad hasta alcanzar el punto deseado.

Y por último, la tercera manera de hacer merengue, a la italiana, montando las claras a la vez que preparando un almíbar de azúcar y agua. Cuando el almíbar llega a los 121ºC se vierte sobre las claras medio montadas y se continúa batiendo hasta que se forme el merengue.

Pero, no hay que olvidar que este tipo de técnica en realidad tiene un origen árabe donde se trabajaba el jarabe de azúcar sobre claras de huevo. La práctica posteriormente se llevó a Europa a través de las colonizaciones y en términos gastronómicos se desarrolló más en los imperios de los Habsburgo y en Europa Central.

Sin embargo, una de las tartas más populares elaboradas con merengue es sin duda la tarta Pavlova, en honor a Anna Pavlova, la primera bailarina rusa de finales del siglo XIX y principios del XX, estrella que fue del Ballet Imperial Ruso, quien visitó Nueva Zelanda y Australia en la década de 1920. En honor a ella se bautizó este postre. Ambos países se disputan el origen de la misma.

Los neozelandeses argumentan que se inventó en el hotel donde se hospedó la bailarina y de ahí se expandió su fama. Del lado australiano se dice que la creó el chef Herber “Bert” Sachse a petición de los dueños del hotel donde trabajaba, quienes lo contrataron para que ideara algo diferente.

Sea como sea, nosotros vamos a replicarla.

INGREDIENTES: 

Para el merengue,

  • 4 huevos.
  • 200 gr de azúcar.
  • Limón.
  • 10 gr de maicena.

Para la crema pastelera,

  • 500 ml leche entera.
  • 3 yemas de huevo.
  • 50 gr de azúcar.
  • 50 gr de harina de maíz refinada (maicena).
  • 1 limón.
  • 1 ramita de canela en rama.

Para el relleno de la tarta, además de la crema pastelera,

  • Mermelada de naranja.
  • Frutos rojos.

ELABORACIÓN:

  • Empezamos.
    Separamos las claras de las yemas.
    Batimos las claras del huevo en una batidora o manualmente, añadiendo poco a poco el azúcar. Un truco es dividirlo en cuatro partes e ir añadiendo una a una. Ojo, no parar de batir.

  •  Seguimos batiendo. Una vez vemos que se ha disuelto el azúcar, agregamos una cucharadita de zumo de limón y seguimos batiendo. Por último, agregamos la maicena y seguimos batiendo hasta que la veamos brillante. Vemos que hace el denominado pico de pájaro. Ojo, no dejar nunca de batir hasta que esté montada a punto de nieve. Ya tenemos hecho el merengue.

  • Enchufamos para precalentar el horno a 100 grados sin aire. Importante.
    Colocamos el merengue sobre una bandeja para hornear forrada de papel pergamino. Le damos forma de volcán con su cráter i todo. La trabajamos con una espátula. Importante dejar un buen hueco en el centro. La consistencia del merengue hará que no se nos caiga.

  • Importante, horneamos arriba y abajo, a 100 grados y sin aire durante dos horas. Importante no abrir para nada la puerta del horno.
  • Elaboramos la crema pastelera.
  • Calentamos la mitad de la leche sin que llegue a hervir con la canela y la piel de medio limón.
  • Mezclamos a parte, las yemas de los huevos, el azúcar y la harina (maicena) con la leche fría. Lo mezclamos todo evitando hacer grumos.
  • La leche ya caliente, retiramos la piel del limón y la ramita de canela y le añadimos la mezcla anterior, removiendo siempre con una varilla. Vertemos la crema pastelera en un bol de cristal para enfriarla a temperatura ambiente.
  • Tenemos ya el merengue. En el plato que vamos a emplatar la tarta ponemos (truquito) dos trozos de papel montado uno encima del otro por el medio. Encima ponemos la tarta. Después estiraremos por los dos extremos y saldrán los papeles quedando el plato limpio con la tarta.

  • Untamos con un pincel el interior de las paredes con la mermelada. Añadimos la crema pastelera ya enfriada casi hasta arriba.
  • Dejamos hueco para decorar con frutas al gusto.
  • En mi caso, con frambuesas, piel de naranja e higo confitados.


                

domingo, 16 de junio de 2024

COCA DE CASTELLÓN

 

                   

Mi receta publicada en Vida Mediterránea


Una peculiaridad de esta coca es que no lleva harina y lo hace muy especial para aquellos intolerantes al gluten o celiacos y tampoco lleva ningún tipo de lácteos.

En principio se la denominó coca de patatas, pues cuentan que un labrador de la zona de la Marjalería de Castelló fue el inventor de esta delicia, pues dispuesto a preparar una coca tradicional, se dio cuenta una vez iniciado el proceso, de que no tenía harina y sí patatas hervidas, por lo que provo de añadirla en sustitución de la harina y el resultado fue tan espectacular que dio el salto a la capital convirtiéndose en un dulce típico para ser consumido los domingos. Tras algunos años en el olvido, el Ayuntamiento y el gremio de pasteleros, resucitaron la ahora llamada coca de Castellón convirtiéndose en producto souvenir de la ciudad.

Lo sorprendente es que nadie notara al final que lleva patata y no harina, dada su jugosidad y sabor.

Vamos pues a cocinar este delicioso “bizcocho”. Las cantidades según gustos, pero hay que tener en cuenta las proporciones. Así que para,

3 o 4 patatas (500 gr de puré), necesitamos:

500 gr de azúcar

250 gr de almendra molida (repelada o no)

6 huevos L o XL

1 limón

En primer lugar pondremos las patatas con su piel a cocer en agua hasta que estén cocidas. Una vez hechas las patatas, las pelamos sin quemarnos troceamos y en un bol las machacamos con un tenedor sin pasarnos. No queremos un puré demasiado fino, mejor algo tosco pero sin grumos. Reservamos para que atempere, lo ideal es que estén a temperatura ambiente. Necesitamos la cantidad de 500 gr de puré.

Enchufamos el horno para precalentarlo a 180º.

Separamos las yemas de las claras de los huevos. Montamos a punto de nieve las claras, bien con máquina o con varillas. Es importante añadirle una puntita de sal pues nos ayudara mucho que suban.

Miramos que la temperatura de la patata esté correcta y le añadimos las yemas y mezclamos ayudándonos de una cuchara o mejor una lengua.

Vamos añadiendo poco a poco el azúcar, envolviendo siempre. Después igualmente haremos con la almendra y le rallaremos la piel del limón.

Por último añadiremos poco a poco las claras montadas, siempre haciendo movimientos envolventes para mezclar.

Tendremos un molde preparado al que habremos engrasado con aceite de girasol, mantequilla o margarina. El molde puede ser redondo, rectangular… al gusto, pero eso sí, adaptado al tamaño.

Llenamos el molde con la mezcla que hemos hecho y lo metemos al horno.

Dependiendo del horno, necesitará alrededor de media hora. Una señal inequívoca de que está en su punto es meterle un palillo en el centro, si sale limpio la coca ya está hecha.

Si veis que coje mucho color y aún no está terminado, taparlo con un papel de aluminio.

Desmoldar aún en caliente y dejar que enfríe. Sobre una rejilla al aire sería lo ideal.

A la hora de servir, podéis espolvorear con azúcar glass por encima. A gustos.


miércoles, 22 de mayo de 2024

TEJA DE ALMENDRAS CON NARANJA

                                 Mi receta publicada en Vida Mediterránea


A pesar de ser un dulce muy popularizado en toda España, las tejas de almendra tienen su origen en el país vecino, Francia, la “Tuile” (teja en francés). Y que no es más que una galleta fina, crujiente en forma de teja, y de ahí ha tomado su nombre.

Empezaron a popularizarse en España después de la guerra civil por algunos obradores pasteleros donde tomaron fama y se fueron extendiendo por toda la geografía nacional, especialmente en el País Vasco, concretamente en Tolosa, Castilla La Mancha, especialmente en Toledo, Andalucía, Cataluña y Comunidad Valenciana donde se le añade zumo y ralladura de naranja.

Así pues, solas o acompañadas, como postre, son una delicia que podemos cocinar para deleitar.

INGREDIENTES:
Mantequilla fundida fría, 125 gr
Azúcar glas, 250 gr
Harina, 100 gr
Almendra fileteada, 125 gr
Zumo naranja, 60 ml
La ralladura de la piel de una naranja en grueso


ELABORACIÓN:
Derretimos la mantequilla y dejamos que atempere a tibia. Podemos utilizar el microondas (pesar la mantequilla y ponerla en un bol de cristal en el microondas, programa más menos 1 minuto a baja potencia hasta que se haga líquida). Removemos.

Elaboramos la masa: pesamos el resto de los ingredientes: azúcar, almendra, harina, zumo de naranja y la ralladura de la piel de una naranja a poder ser en grueso.


Lo mezclamos todo y los añadimos al bol de la mantequilla. Removemos. Si queda un poco líquida añadiremos un poco más de harina. Tiene que quedar una masa homogénea.

Precalienta el horno a 125 gr (cuidado que cada horno es una historia) y cubrimos con papel de horno el fondo de la bandeja.

Con una cuchara sopera iremos recogiendo masa y depositándola en la bandeja, sin extender, dejando una distancia de al menos cuatro dedos una de otra para que no se peguen entre sí, ya que cuando se calientan, se derretirán y se extenderán.

El tamaño lo elegís vosotros según la cantidad que pongáis, procurar eso sí, que todas sean iguales para que necesiten el mismo tiempo de cocción.

Metemos la bandeja en el horno y miramos como la masa se derrite, se extiende y al llevar azúcar veremos que caramelizan y cuando veamos que colorean los bordes sacamos la bandeja del horno y meteremos otra bandeja (con estas cantidades hasta tres).

Ahora sacaremos rápidamente las tejas del papel con una espátula, con sumo cuidado, las colocaremos sobre una botella o un rulo que tendremos preparado y sin quemarnos, las apretamos por los bordes para darle la forma.

Dejaremos enfriar las tejas unos minutos antes de retirarlas, para que tomen forma.

 

lunes, 31 de julio de 2023

ROSEGONS CON MUESLI

 

Me alejo un poco de lo tradicional para adentrarme en el mundo de los Kookies, para elaborar nuestros “rosegons” particulares, de una manera diferente.

La mezcla de trigo, centeno, cebada, avena, arroz y maíz, en copos, inflados, integrales o refinados… junto con las frutas como la pera, plátano, manzana, pasas, dátiles, ciruelas, mango, higo, frambuesas, piña y coco… en definitiva lo que hoy denominamos muesli y que muchos utilizan para su desayuno matutino, me ha llevado a elaborar una receta facilísima cuyo resultado me ha sorprendido. Fácil y deliciosa aunque sea una bomba calórica.

Para la elaboración necesitaremos:

1 bolsa de musli (500 gr) de calidad. Como más variedad de ingredientes mejor. Debe llevar uva pasa.

2 huevos

250 gr de kéfir

100 gr de harina

100 gr de almendra molida repelada o no

100 gr de azúcar normal o de caña

100 gr de azúcar vainillado.  

Ralladura de la piel de un limón

100 gr de miel (opcional)

Azúcar glas

Preparamos una bandeja con papel de hornear y precalentamos el horno a 180º.

En un bol, mezclamos la bolsa de musli con los dos huevos, añadimos los azúcares, la ralladura del limón, la almendra molida, mezclamos bien, la miel, si así se quiere y poco a poco vamos añadiendo el kéfir y removiendo con una lengua de cocina. Ahora vamos espolvoreando con la harina para que quede una masa homogénea que no debe estar nada caldosa.

Tenemos la mezcla. Ahora vamos repartiendo en montoncitos sobre el papel y la bandeja para hornear alrededor de 30 minutos dependiendo del horno. Pondremos un poco de azúcar encima de cada uno.

Debemos tener cuidado de que no se nos queme. Con estas cantidades nos saldrán entre 20 o 21 “rosegons” dependiendo lo grandes que los queramos.

Quedarán doraditos. Espolvorear con azúcar glas. Dejar que enfríen y guardar en un tarro cerrado para que no reblandezcan.

Las cantidades pueden variar según gustos. 


jueves, 29 de junio de 2023

TARTA CASERA DE MANZANA CON HOJALDRE

 

           Mi receta publicada en Vida Mediterránea

El origen del hojaldre lo encontramos en la repostería medieval de influencia árabe, aunque probablemente sea anterior, pues se encuentran referencias clásicas de repostería hojaldradas en Grecia.

De origen incierto pues, algunos autores atribuyen la invención del hojaldre al francés Claude Geleé (1600-1682), llamado «Le Lorrain», que fue pastelero antes de consagrarse como pintor.

Para algunos historiadores opinan que el inventor fue un tal Feuillet, pastelero del príncipe de Condé, a quien Antoine Carême (1783/1833) elogia en su «Pastelero real». 

Fue precisamente Carême en su “L’art de la cuisine française”, quién reglamentó el número de pliegues ideal para que el hojaldre fuera perfecto y quién también dio nombre al vol-au-vent, cuando vio uno hecho de 10 cm de alto y le pareció tan alto y ligero que podía, literalmente, “salir volando”.

Existe otra versión más popular que dice que en una famosa panadería francesa un ayudante se equivocó en como elaboraba y extendió la masa poniendo en el centro la grasa y le dio varias veces dobleces extendiéndola cada vez más. Al final el jefe al ver que la masa se elevaba de una manera uniforme y hacía varias capas entre sí como un libro, sorprendido llamó a su ayudante. Al explicar el ayudante lo que había pasado, el jefe lo abrazó y felicitó por la nueva masa que había creado.

Lo que resulta indudable es que los pasteleros del siglo XVI al XVIII contribuyeron a su gran difusión y propagación. Introduciendo novedades, mejorando la calidad y elaborando recetas que aún hoy en día se utilizan.

La primera referencia del hojaldre en España, la tenemos gracias a Hernández Máceras, cocinero en el Colegio Mayor de Oviedo y conocido por haber publicado en el año 1607 el libro titulado «Libro del arte de cocina» en el que refleja la cocina española de los siglos XVI y XVII da la primera receta muy semejante a como la elaboraremos hoy.

En lo que todos estaremos de acuerdo es que el hojaldre, fue un avance muy importante en la repostería, dando mucho juego en las distintas elaboraciones.

INGREDIENTES PARA ELABORAR EL HOJALDRE:

250 gr. de harina de trigo con fuerza
250 gr. harina normal
10 gr. de sal
40 gr. de azúcar
125 gr. de mantequilla sin sal
250 ml. agua fría
25 gr. de levadura fresca de panadero o 9 gr de levadura seca
250 gr. de mantequilla sin sal para el plegado (medio hojaldre)

El hojaldre real o verdadero es el que lleva igual cantidad de materia grasa y harina para su elaboración. En cambio, el tres cuartos utiliza, como dice su nombre, tres cuartas partes de materia grasa por cada una entera de harina, mientras que el medio hojaldre es el que lleva 500 gr de manteca por cada Kg de harina.

ELABORACIÓN:En un bol mezclamos las dos harinas, la sal, el azúcar, los 125 gr. de mantequilla y 200 ml. agua fría. Removemos para integrar y lo pasamos a la encimera de la cocina. Amasamos durante 10 minutos y añadimos la levadura disuelta en 50 ml. de agua fría.

Continuamos el amasado hasta conseguir una masa firme, lisa y suave al tacto. Necesitaremos al menos entre 10 o 15 minutos.

Pasado ese tiempo, hacemos una bola con la masa y la colocamos dentro de un bol, la tapamos con papel transparente. La dejamos reposar alrededor de 2 horas en lugar cálido. El horno precalentado durante 2 minutos y apagado será un sitio perfecto.

Mientras reposa la masa preparamos la mantequilla. Siempre emplearemos mantequilla bien fría, nunca a temperatura ambiente. Necesitamos una pastilla de mantequilla de unos 20 x 15 cm.

Para ello, y con la mantequilla fría cortamos en dos mitades, en sentido longitudinal la pastilla de mantequilla y colocamos ambas mitades, una al lado de la otra sobre un trozo de film transparente y tapamos con otro trozo de film, que deben ser trozos largos para estirar la mantequilla con un rodillo con el que aplanaremos su superficie para que quede lisa y del mismo espesor.

Una vez estirada la envolvemos en el mismo film y la guardamos en la nevera hasta el momento de utilizarla.

Espolvoreamos la encimera con un poquito de harina y recuperamos la masa. La vamos estirando con un rodillo dándole forma de rectángulo. Tened en cuanta que las dimensiones de este rectángulo deben de corresponder al doble de la medida de la plancha que hemos hecho de mantequilla para que al colocarla en el medio del rectángulo de masa, podremos taparla en toda su superficie.

Tenemos extendida la masa y pondremos en el centro la mantequilla que habremos sacado de la nevera. Cerramos como si fuera un sobre. Con los dos extremos hacia dentro. Damos una vuelta sencilla dejando la abertura mirando hacia nosotros y seguimos estirando con el rodillo. Dando primeramente unos golpecitos a la mantequilla porque estará muy dura.

Ahora viene el primer doblado de 6. Es importante hace 6 doblados mínimo. 

Estiramos haciendo un rectángulo y llevamos una parte hacia el centro (un pelín más del centro) y la otra cubriendo todo, como si se tratase de un tríptico.

Estiramos bien otra vez y volvemos a repetir lo mismo, con esto llevaremos 2 doblados de 6.

Ahora es momento de meterla en la nevera para que se enfríe otra vez porque si no, no podremos trabajar bien la masa ya que la mantequilla se calentará y se podrá salir.

Volvemos a la media hora a sacar de la nevera la masa y repetimos el tercer y cuarto estirado y doblado.

Enfriamos otra vez y repetimos pasado el tiempo los últimos dos doblados.

Para las masas hojaldradas fermentadas, como es el caso, las que se utilizan para bollería como cruasán, napolitanas u otros pasteles, serán suficientes sólo tres pliegues.

Con este proceso ya tenemos la masa de hojaldre lista y con ella vamos a elaborar una tarta de manzana especial e individual para cada comensal.

PREPARACIÓN DE LA TARTA DE MANZANA:

Sólo necesitaremos unas buenas manzanas variedad Golden o cualquiera de carne dura.Lavaremos, pelamos y cortamos las manzanas en cuartos. Retiramos las semillas y cortamos en rodajitas finas.

La masa que tenemos hecha, la extendemos sobre la encimera y ayudados de un plato de postre (15 o 20 cm) lo ponemos encima de la masa para que, teniéndolo de guía, con un cuchillo, iremos cortando a su alrededor y sacando redondeles de masa que iremos depositando encima de la bandeja de horno recubierta de papel de horneado. Colocaremos sobre 5 separándolas lo máximo posible para que no se molesten al hinchar. La masa, si nos sobra, admite congelación para disponer de ella cuando la necesitemos.

Colocaremos las rodajas de manzana por toda la superficie dejando libre el borde. 

Tenemos que tener en cuenta que en el horno las manzanas van a reducir un poco, así que cubrimos bien el centro en forma de abanico.
Insisto. Dejamos libre el borde, pues nos interesa no taparlo para que nos levante.

Precalentamos el horno a 200º, metemos la bandeja y bajamos a 180º. 

Dependiendo del horno estará echa entre 15 o 20 minutos.

Espectacular el nido que se ha formado. Espolvoreamos con un poco de azúcar glasé. Podemos añadirle una bola de helado cuando atempere un poquito y serviremos la tarta tibia con el contraste del frío del helado.

Otras opciones son, una vez fría, calentar un poco de mermelada de melocotón y pincelarla. O bien hacer un simple almíbar con azúcar y también pincelarla. Le dará un toque y brillo especial.

Si la dejas preparada y la metes en el horno justo cuando empieces a comer, la tendrás lista a la hora del postre.

Ni que decir tiene, que puedes comprar la masa de hojaldre ya hecha. Hay en el mercado marcas muy buenas.

martes, 23 de mayo de 2023

FLOR DE MANDARINA

 

       Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Un postre dulce que no te dejará indiferente.

INGREDIENTES: 
4 mandarinas tamaño grande y muy muy dulces.
1 huevo.
125 gr de azúcar.
Una pizquita de sal.
3 cucharadas grades de yogurt griego.
50 gr de aceite de girasol.
100 gr de harina.
Una cucharadita de gasificante, soda Barrachina o similar.
Una cucharadita de canela.
50 gr de mantequilla en barra.
Azúcar glass.

ELABORACIÓN: 

Pelamos las mandarinas y les quitamos muy bien todos los hilos blancos que tengan, dejándolas bien limpias. Las cortamos justo por la mitad sin romperlas para obtener dos mitades iguales.

En un bol, añadimos primero el huevo entero y después 100 gr de azúcar y la pizquita de sal. Con unas varillas vamos mezclando hasta integrar y añadimos el yogurt griego y seguimos mezclando. Ahora el aceite de girasol. 
Seguimos mezclando con las varillas sin parar de mover. Por último la harina y el gasificante en polvo (soda) echándola poco a poco para no crear grumos. Seguimos mezclando hasta integrarlo todo.

Sartén grande al fuego, calentamos y vamos untando todo su interior con la mantequilla hasta derretirla. Añadimos los 25 gr de azúcar restantes y la canela, movemos un poco y vamos colocando todas las mitades de mandarinas boca abajo, esperamos cinco minutos que suelte parte de su zumo y vertemos la masa que hemos hecho por encima, cubriendo todo. Tapamos la sartén y dejamos a fuego bajo alrededor de veinte minutos.

Hay que vigilar la evaporación que se pueda producir, por lo que es conveniente destapar a los diez minutos con cuidado de llevarnos el agua acumulada en la tapadora para desecharla. Que no nos caiga dentro. Igual haremos en el momento de apagar el fuego.

Cuando veamos que está hecha, retiramos del fuego. Con un plato grande encima volcamos el contenido dándole la vuelta. Nos aparecerán las mandarinas cocinadas en forma de flor.Espolvoreamos con azúcar glass.


Podemos servir el plato directamente en la mesa, o con un aro de cocina del tamaño adecuado, iremos sacando las mitades una a una y emplatándolas tal y como se ve en la foto de portada. En este caso espolvoreamos directamente en el plato.Podemos decorar con frutos del bosque y cítricos semi desh
idratados.

viernes, 15 de abril de 2022

TORRIJAS / LLESQUES AMB OU

 


La torrija, es un dulce de origen europeo pero​ de larga tradición en toda España.   

Existen las torrijas castellanas, las torradas gallegas, las tostadas cántabras y vascas, las torrades (llosquetes, coquetes o rostes) de Santa Teresa catalanas, en nuestra Comunidad Valenciana las denominamos “llesques amb ou o rosques”… por no hablar del pain perdu (pan perdido) francés, las rabanadas o fatias douradas de Portugal o los Arme Ritter (caballeros pobres) alemanes. Todos son básicamente lo mismo: un dulce hecho de pan remojado, albardado y después frito.

En nuestro país, su consumo es tradicional en Cuaresma Semana Santa.

Podemos referenciarla históricamente en una receta parecida en la obra de Marco Gavio Apicio, gastrónomo romano del siglo I que recopiló recetas de su época. Él compiló un recetario que menciona que la rebanada de pan debe sumergirse en leche, sin mencionar el huevo, y no le da un nombre especial. Se limita a llamarla aliter dulcia (plato dulce), así lo escribe en su libro “de re coquinaria”, capítulo XI dedicado a los postres caseros.

El pan migado en leche y endulzado fue conocido ampliamente en la Europa medieval bajo los nombres de suppe dorate, soupys yn dorye, tostées dorées o pain perdu en Francia, que dio payn purdyeu (pan perdido) en el Reino Unido. El gastrónomo europeo del siglo XV​ Martino escribió una receta al respecto, hablando de que este pan jugoso era servido a menudo con aves de caza y otras carnes. La palabra soup o suppe en los nombres citados se refiere a que ha sido sumergida en un líquido, una "sopa".

Ya en el siglo XIV, el recetario Le viandier del cocinero francés Guillaume Tirel presentaba la receta de las 'tostadas doradas' (tostées dorées), que se rebañaban en yema de huevo batido antes de pasarlas por la sartén y espolvorearlas con azúcar.

En España, la torrija o torreja aparece ya documentada en el siglo XV, citada por Juan del Encina, un poeta, músico y autor teatral del Prerrenacimiento español en la época de los Reyes Católicos: "Miel y muchos huevos, para hacer torrejas", comentaba en su cancionero de 1496 en uno de sus villancicos, al parecer en referencia a un plato indicado para la recuperación de parturientas.

En los Coloquios de Palatino y Pinciano (Juan de Arce, 1550) un personaje dice que “Si todas las torrejas que dan a las paridas son tales, razonablemente se pagan de los dolores del parto. Por sólo comerlas se habían de poner en peligro”.

Lope de Vega mencionó las torrijas infinidad de veces en sus obras: “Si haciendo torrijas andan, serán para la parida” (La niñez de San Isidro, 1622) o lo que van a obsequiar los pastores a María, “porque es justo hacer torrijas a la parida, miel de romero escogida, con una cesta de huevos” (Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, 1634).

Las primeras recetas se remontan al Libro de Cozina de Domingo Hernández de Maceras (1607) y Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería de Francisco Martínez Motiño (1611). La torrija era a comienzos de siglo XX muy habitual en las tabernas de Madrid y se servía con vasos de vino.

 Su consumo asociado a la Semana Santa se debe tal vez a la necesidad de aprovechamiento del pan sobrante, que, durante el tiempo en que no se podía comer carne, era por ello menos consumido, aunque las familias elaboraban la misma cantidad.

Otros piensan que tiene una asociación religiosa, porque durante la Cuaresma (días de ayuno y penitencia en memoria de los 40 días que ayunó Jesucristo en el desierto) había que buscar un alimento para llenar el estómago sin ofender las creencias. Las monjas, durante los días de abstinencia, aprovechaban el pan duro, bañándolo en miel y leche, pero no existe ningún vínculo especial entre torrijas y Semana Santa hasta la segunda mitad del XIX, cuando empezaron a vincularse con los menús de vigilia junto a otros postres como el arroz con leche, las natillas y los buñuelos.

Existen múltiples variantes de las torrijas, comenzando por el pan, que puede ser pan corriente del día anterior o una masa preparada especialmente para ello. 

Se puede echar un trozo de cáscara de limón en el aceite de oliva de la sartén para aromatizarlo, aunque no es esencial, porque, aunque existen una serie de características comunes, cada cocinero le añade su propio toque a sus torrijas, como sucede con todos los platos.

La especia imprescindible es la canela,​ aunque a veces se le añade también clavo. Aunque es menos habitual, también se les puede añadir al final nata o crema pastelera.

En Asturias son denominadas "picatostes" y, junto a los "frixuelos", son un dulce típico de las celebraciones del Antroxu (Carnaval). En la región septentrional de Cantabria, son conocidas como "tostadas" y se elaboran de manera parecida al resto de España pero se consumen en Navidad en lugar de en la Cuaresma.

Su elaboración es muy sencilla pues consiste en una rebanada de pan (del día o días anteriores) que es empapada en leche o vino y, tras ser rebozada en huevo, se fríe en una sartén con aceite. Se endulza con miel, melaza o azúcar y es aromatizada con canela.  


lunes, 27 de septiembre de 2021

FLAN CON GALLETAS

 


    Mi receta publicada en Vida Mediterránea

El flan con galletas es una receta muy sencilla, pero que seguro que os traerá muchos recuerdos de infancia. Antiguamente era muy popular y no faltaba en ninguna celebración.

INGREDIENTES

  • Medio litro de leche entera
  • Café o Achicoria
  • Un sobre de polvo para flan
  • Azúcar
  • Galletas
  • Coco rallado
  • Mantequilla

PREPARACIÓN

En la receta antigua se hervía el agua, se retiraba del fuego y se echaba dentro el café o la achicoria, removiendo sin parar. Se dejaba reposar y se colaba para tomar. Pues vamos a hacerlo así o con nuestra cafetera, necesitaremos llenar una taza grande donde mojar las galletas.

Haremos el flan:

Del medio litro de leche, retiramos un vaso y en él desliamos el sobre de flan (que no es más que almidón de maíz, normalmente con aroma de vainilla, un espesante y colorante). Elegir la marca que más os guste.

El resto de leche en un cazo, le añadimos tres o cuatro cucharadas de azúcar, removemos y lo calentamos sin que llegue a hervir. Ya caliente retiramos del fuego y añadimos el vaso con la leche restante y el sobre del flan, y movemos para integrarlo todo.

Vamos a elaborar:

En un bol de cristal del tamaño adecuado, lo untamos por dentro con mantequilla. Usamos para ello un pincel de cocina.

Cubrimos el fondo con flan. Encima pondremos galletas que vamos mojando (sin que deshagan) en el café o la achicoria. Otra vez flan… galletas… hasta terminar con flan.

Dejamos que enfríe y ponemos en la nevera al menos un par de horas.

Desmoldamos, y para ello, nos ayudamos de un bol más grande al que llenamos un poco de agua caliente. Metemos dentro el bol de nuestro flan unos segundos,  la mantequilla con la que untamos el bol hará su efecto de inmediato ayudando a que resbale. Sacamos del agua y… tapamos con un plato, le damos la vuelta y ya tenemos el flan con galletas emplatado.

Terminamos espolvoreando con el coco rallado y podemos decorar con un poco de caramelo líquido.