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sábado, 12 de septiembre de 2026

ARROZ CON CORDERO

 

        Mi receta publicada en Vida Mediterránea

No estamos muy acostumbrados a asociar el cordero con el arroz. En cambio, en otras culturas como la musulmana (Islam) y judía, es prácticamente la única carne que se utiliza en los guisos, al no consumirse la de cerdo.

Pero esta receta es extremadamente deliciosa y muy fácil de hacer.

Necesitaremos para 4 personas:

300 gr de arroz largo de Tartana.

4 jarretes pequeños de cordero o trozos de pierna con hueso

30 gr de pasas sin hueso.

60 gr de garbanzos cocidos.

1 zanahoria

1 cebolla

Una cucharadita de tomate concentrado

Aceite de oliva, sal, pimienta negra, agua y azafrán en hebras

Empezamos poniendo las pasas en remojo en un poco de agua.

La carne, la salpimentamos y en una cazuela con aceite de oliva la marcamos a fuego medio. Le damos las vueltas suficientes y la cubrimos con agua, la justa. Al levantar el hervor, espumamos, añadimos unos granos de pimienta y dejamos cocer lentamente alrededor de 45 minutos.

Pondremos alrededor de 20 hebras de azafrán en medio vaso de agua para hidratarlo.

Coceremos el arroz con el doble de agua (utilizamos el agua con el azafrán) moviéndolo de vez en cuando hasta dejarlo seco. Debido a su alto contenido en amilosa requiere de mayor tiempo para su cocción. Así que necesitaremos entre 18 o 20 minutos. Si vemos que necesita de más agua, le añadiremos un poco pero ahora en caliente. El arroz debe quedarnos suelto nada apelmazado.

Tenemos la carne y el arroz ya cocidos. La carne la retiramos del poco caldo que debe quedarnos y la desmenuzamos un poco guardando la carne pegada a los huesos.

Pelamos la zanahoria y las cortamos en trocitos. Y hacemos lo mismo con la cebolla.

Los garbanzos ya cocidos los repasamos bajo el grifo y reservamos.

Cazuela plana al fuego, chorro de aceite generoso, y echamos la cebolla, le damos unas vueltas y dos cucharaditas de tomate concentrado, volvemos al meneo, y ahora añadimos la zanahoria, la carne, el arroz, los garbanzos y las pasas. Añadimos una pizca de sal. Removemos todo y añadimos un tercio de vaso del caldo de cocción de la carne. Todo debe quedar integrado. Las verduras preferiblemente al dente.

Removemos por última vez para que todo se mezcle y se moje con el caldo y dejamos que se seque a fuego medio sin tapar. Servimos en platos individuales. 


domingo, 6 de septiembre de 2026

TIMBAL DE ATÚN

 

        Mi receta publicada en Vida Mediterránea 

   La pesca y el consumo de atún se encuentra documentada en España desde los tiempos de los griegos y romanos, especialmente a orillas del mediterráneo. Aristóteles reflejó la pesca de este pez por los fenicios desde Cádiz, siendo parte de sus capturas conservadas en ánforas y trasladadas hasta Cartago y comercializados desde allí por todo el Mediterráneo. 

Ya en el siglo II D.C. Claudius Aelianues ya reflejó en su enciclopedia «De natural animalium» que los atunes migraban a zonas con una temperatura determinada como la del mediterráneo, donde se realizaban grandes capturas.

El atún forma parte de uno de los ingredientes principales de la industria de las conservas, siendo un alimento con un alto porcentaje de consumo en todos los hogares.

En la actualidad, el país donde se pesca y consume un mayor número de atunes es Japón (sobre todo debido al sushi y sashimi). El resto del mundo también lo considera uno de los alimentos básicos en las dietas, no obstante, se toma más cocinado o enlatado. En crudo tan sólo se ingiere muy excepcionalmente en esos dos platos japoneses… y también en ceviche, que lo vamos a elaborar a continuación.

Ingredientes (para dos personas):

  • 200 gr de lomos de atún descongelado
  • 2 aguacates
  • 1 tomate maduro
  • ½ cebolla morada
  • ½ cebolla dulce
  • ½ manzana dulce
  • 20 gr de alcaparras
  • 2 cucharadas de aceite de aguacate
  • 2 cucharadas de mayonesa
  • 2 cucharaditas de caviar (perlas de salmón)
  • 2 cucharas de mostaza vieja
  • 1 cucharada de mostaza tipo Dijon
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • Sal

Preparación:

  • En un bol, mezclamos la mayonesa, el caviar, los dos tipos de mostaza vieja y el zumo de limón. Mezclamos bien batiendo suavemente hasta conseguir una emulsión.
  • Echamos el atún que hemos descongelado previamente, cortado en cuadraditos y que salamos un poco. Mezclamos y dejamos marinar en la nevera tapando el bol con un film alrededor de media hora.
  • En otro bol, mezclamos los dos aguacates pelados y cortados en daditos, el tomate también pelado y cortado en daditos, las cebollas cortadas finamente y la manzana pelada y cortada en daditos. Añadimos las alcaparras y dos cucharadas del aceite de aguacate. Mezclamos todo bien.
  • Cogemos el bol con el atún de la nevera y le echamos la mezcla que hemos hecho en el segundo bol. Removemos y vamos integrando todos los elementos. Recomiendo volver a guardar en la nevera media hora más antes de servir.
  • Emplatamos poniendo el aro en el centro del plato y rellenándolo con la mezcla.
  • Sacamos el aro con cuidado y decoramos con brotes de cebolla y tallo de apio que nos refrescará la combinación. ¡Y ya tenemos este delicioso plato listo para comer!


viernes, 7 de agosto de 2026

PASTEL DE CHOCOLATE A LA NARANJA

 

    Mi receta publicada en Vida Mediterránea


Este pastel necesita de varias elaboraciones que iremos desgranando paso a paso.

La protagonista queremos que sea nuestra naranja, así que nos ponemos el delantal y empezamos.

Necesitaremos:

Para el biscocho inicial:

Un molde de 20 cm cuadrado

6 huevos

150 gr harina

30 gr de cacao

180 gr de azúcar

50 gr de mantequilla

Para la crema pastelera de naranja:

400 ml de leche

100 ml de zumo de naranja recién exprimido (3 ½ cucharadas)

4 yemas de huevo

80 g de azúcar

40 g de maicena

2 cucharaditas de extracto de vainilla

Ralladura de1 naranja

40 g de mantequilla

Para el almíbar de naranja:

1 taza de jugo de naranja natural

½ taza de azúcar

Corteza de 1 naranja

Corteza de 1 limón

2 clavos de olor

1 anís estrellado

2 gotitas de azahar

1 cucharadita de vainilla

1 pizca de sal

Para el glaseado de naranja:

30 ml de nata

30 gr de azúcar

40 gr de leche condensada

160 gr de chocolate blanco de fundir

1 cucharada y media de gelatina en polvo

Gotitas de colorante alimenticio amarillo

Para el glaseado de chocolate:

125 ml de agua

225 ml de nata

300 gr azúcar

100 gr cacao puro en polvo

2 cucharadas de gelatina en polvo

Empezamos elaborando el bizcocho base, para ello precalentamos el horno a 180 grados y engrasamos el molde por dentro con mantequilla.

En un bol grande, batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté clara y esponjosa (8-10 minutos con batidora eléctrica).

En otro bol, tamizamos la harina y el cacao.
Agregamos poco a poco la mezcla tamizada al batido de huevos ayudándonos de una lengua con movimientos envolventes.

Vertemos todo en el molde preparado y horneamos durante 25-30 minutos o hasta que al insertar un palillo, salga limpio.

Dejaremos enfriar 10 minutos y desmoldamos.

Ahora haremos la crema pastelera para el relleno.

Para ello, en un cazo, calentamos la leche, el jugo de naranja, la vainilla y la ralladura de naranja sin que nos llegue a hervir nunca.

En un bol, batimos las yemas de huevo, el azúcar y la maicena hasta obtener una mezcla suave y la incorporamos a la mezcla caliente, removiendo constantemente hasta que espese hasta que espese. No dejemos de remover para que no se nos pegue en el fondo.

Retiramos del fuego y agregamos ahora la mantequilla removiendo hasta que se derrita.
Reservamos la crema en un bol para dejarla enfriar. Es conveniente cubrir la superficie con un film para que no se nos seque.

Ahora elaboramos el almíbar de naranja.

Para ello, mezclamos en un cazo el jugo de naranja natural, el azúcar con las cortezas de naranja y limón, el clavo de olor, el anís estrellado, las gotitas de azahar, la vainilla y la pizca de sal.
Dejamos que hierva a fuego bajo alrededor de 5 minutos removiendo de vez en cuando. Reservamos en el mismo cazo.

Glaseado de naranja:

En un cazo, vertemos la nata con el azúcar y la leche condensada. Llevaremos a ebullición removiendo sin parar 1 minutos.

En un bol, vertemos los trozos de chocolate y echamos el liquido caliente que hemos hecho. Removemos hasta que se nos derrita el chocolate. Ahora incorporamos la gelatina escurrida que hemos tenido previamente en remojo para hidratarla. Removemos bien.

Dejamos enfriar y colamos. Ahora incorporamos las gotitas de colorante hasta alcanzar el color anaranjado mientras vamos removiendo. Taparemos con un fils la capa superior para que no se nos seque. Reservamos.

Glaseado de chocolate:

En un cazo, mezclamos el agua, la nata, el azúcar. Añadimos el cacao que tamizamos mezclando todo con unas varillas hasta que obtengamos una mezcla espesa, homogénea y sin grumos.

Llevamos la olla al fuego y empezamos a calentar a fuego medio, removiendo para que no se pegue el cacao al fondo de la olla y se nos queme.

Tenemos que conseguir que llegue a hervir sin que se nos queme en el fondo.

Ponemos en el fondo de un bol, la gelatina escurrida que hemos tenido hidratada: Echamos el glaseado pasándolo por un colador. Removemos. Taparemos con un fils la capa superior para que no se nos seque. Reservamos

Montamos el pastel:

Cogemos el biscocho y lo abrimos con cuidado en dos mitades. Con cuidado vamos empapando sus dos mitades de su interior con el almíbar.

Ayudándonos de una manga pastelera iremos rellenando una de las partes con la crema pastelera. Cerramos el biscocho y lo pondremos encima de una rejilla con una bandeja debajo para no mancharlo todo.

Ahora, el milagro. Vamos vertiendo por encima el glaseado de naranja, que debemos tener entre 35 y 40 grados (ni muy liquido ni muy espeso). Dejemos que caiga por los lados. Dejamos alrededor de 10 minutos y vertemos el segundo glaseado por encima, repitiendo la operación.

Decoramos al gusto.

domingo, 12 de julio de 2026

CREMA DE MARISCO

 

          Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Vamos a elaborar una receta que de seguro os hará luciros en cualquier ocasión especial.

Aunque parezca un poco laboriosa, seguidme paso a paso como os indicaré y veréis como os sale perfecta su elaboración.

Ingredientes para 4 platos:

Para la crema (bisque):

1 cebolla

1/2 puerro (la parte blanca)

40 ml de brandi

40 ml de vino blanco seco

450 ml de caldo de marisco

2 cucharaditas de pimentón dulce

sal

pimienta negra

40 g de arroz Tartana, variedad Albufera

4 cucharada de nata para cocinar

4 cucharadas de maicena

AOVE

Para las bolas de gambón:

50 gramos de setas variadas frescas.

20 g de cebolla

20 g de puerro

8 gambones crudos enteros de calibre grande 

Preparación:

Comenzamos preparando el relleno para la elaboración de las bolas de gambón.

Hervimos el arroz con agua y reservamos. Cuidado de no pasarnos porque queremos quede cocido y suelto.

Cortaremos la cebolla, las setas y el puerro en unas porciones muy pequeñas (brunoise).  

Sartén al fuego con aceite y, una vez caliente incorporamos primero el puerro y la cebolla, pochamos durante unos minutos y añadimos las setas, añadimos también el arroz que hemos hervido, salteamos todo junto, salpimentamos, retiramos del fuego y reservamos.

Pelamos los gambones y retiramos por un lado los cuerpos y por otro las cabezas y cáscaras. Retiramos la tripa y abrimos los cuerpos por la mitad como si de un libro se tratara.

 Colocamos dos gambones abiertos sobre el trozo de film que previamente hemos pincelado con aceite y cubrimos con otro trozo de film. Con ayuda de un rodillo o mazo de cocina, aplastamos los dos gambones hasta dejarlos aproximadamente de 1-2 mm de grosor. Debemos dejarlo uniforme sin dejar agujeros.

Retiramos el film superior y vamos colocando los gambones aplastados sin retirar el film de abajo, recubriendo el interior de un cazo que nos servirá de molde improvisado (podemos usar uno de silicona). Con los dedos lo vamos acoplando para darle forma dejando los bordes sobresaliendo de la semiesfera. Añadimos un poco del relleno en el centro y lo cubrimos con el gambón que sobresale formando una bola ayudándonos del papel film. Sacamos y repetimos la operación con los otros gambones y reservamos tambien. Habremos hecho cuatro bolas en total.

Ahora prepararemos la crema.

Ponemos la maicena en medio vaso de agua al menos una hora antes.

En una cazuela añadimos un chorro de aceite de oliva, una vez caliente incorporamos las cabezas y cáscaras del gambón, rehogamos y aplastamos con ayuda de un mazo de cocina para extraer bien el jugo, le añadimos el coñac y flambeamos, dejamos reducir, incorporamos el pimentón, rehogamos un poquito apartándolo del fuego para que no se nos queme e incorporamos el caldo de marisco. Dejamos que cueza alrededor de15 minutos, tiempo en que retiraremos del fuego, lo colamos y reservamos.

 En otra cazuela con aceite, pondremos la cebolla y el puerro, que hemos pelado y picado y pochamos unos minutos, incorporamos el vino blanco y dejamos reducir, añadimos el caldo reservado y la maicena. Dejamos que se cocine durante 25 minutos, removiendo de vez en cuando.  Transcurrido este tiempo retiramos del fuego, trituramos en un vaso batidor consiguiendo así una crema suave con una textura ligeramente espesa.

Retiramos el film a las esferas de gambón que teníamos reservados y los cocinamos al horno previamente calentado a 180 grados durante 2 minutos procurando que el cierre del gambón quede en la parte de abajo.

Presentamos con la crema en el fondo del plato, una cucharada de nata y el “bombón”.  Le va muy bien un poco de ralladura de piel de naranja.


domingo, 5 de julio de 2026

SEPIA A LA PLANCHA

 

      Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Para ocasiones especiales vale la pena una buena  presentación del plato.

Elaboramos una simple sepia a la plancha pero de forma muy especial. ¿Quieres sorprender a tus invitados? sigue mis pasos. 

Ingredientes:

1 sepia
100 gr de lentejas tipo beluga o caviar
100 gr de tapioca
2 bolsitas de tinta de sepia o calamar
3 vasos de fumet de marisco
Sal


Para acompañamiento y decoración del plato:

1 picante rojo
Pulpo seco
1 hoja de apio
Pimentón de hojilla
1 castaña
20 gr de pistacho
1 ajo
Perejil
Aceite de oliva
30 gr caviar de capellán o sucedáneo al gusto


Preparación:
En un cazo, metemos las lentejas que hemos lavado previamente y añadimos dos vasos de caldo y comenzamos la cocción, primero a fuego alto y, una vez rompa a hervir, bajamos el fuego y desespumamos para eliminar las posibles impurezas. Echamos sal. Dejamos que cocinen a fuego medio-bajo hasta que las lentejas estén tiernas (entre 35 – 45 minutos). A mitad de cocción añadimos la tinta de sepia (como una cucharada) y controlamos que no se queden sin caldo, en caso de tener que añadir más se lo incorporaremos caliente. Debe quedarnos caldo suficiente para elaborar la base del plato. Minutos antes de apagar el fuego, probamos de sal y rectificamos si fuera necesario.

Mientras se nos están hirviendo las lentejas, limpiaremos la sepia quitándole la telita que la envuelve. Si es fresca le retiramos la concha, el ojo y el pico, así como los interiores. Es importante al comprar sepia «bruta» saber si ha sido congelada previamente.

Entera aún y limpia, la vamos a escaldar en agua hirviendo. La introducimos y cuando el agua quiera volver a hervir la retiramos. Todo el proceso no debe llegar a más de un minuto de cocción. La retiramos y dejamos que atempere.

Con el agua aún hirviendo cocemos la castaña y un pistacho pelados para decoración.

La hoja de apio la cortamos a la larga en una mandolina para sacar una lámina fina a la que le haremos unos cortes laterales muy finos e introduciremos en agua con hielo. Veremos como se erizan los cortes.

El ajo, el perejil y los pistachos pelados los picamos en un mortero en aceite de oliva. Hay que batirlo o triturarlo para hacer una emulsión.

Terminada la cocción de las lentejas, las retiramos con un colador, reservándonos el caldo que ahora vamos a utilizar.

El caldo que nos ha quedado lo llevamos a ebullición moderada e introducimos la tapioca que hemos tenido en remojo en agua al menos 12 horas para que hinchara. Debe de haber la misma cantidad de caldo que de tapioca. Probamos de sal. 10 minutos bastarán para que esté cocida, pero lo más importante es que no debe quedar caldo, pues ahora lo trituraremos para elaborar la crema que nos servirá de base al plato.

Antes de empezar a emplatar, cocemos la sepia en una sartén bien caliente sin pasarnos. También unas laminitas de pulpo seco.

Montamos el plato: 
En el fondo depositamos la crema y un poco de la emulsión de pistacho. Separamos los tentáculos de la sepia y la cortamos en dos mitades para que queden en forma de barca. Las rellenamos con las lentejas y las colocamos sobre la crema. Añadimos una lámina de picante, la castaña y el pistacho hervidos y repelados. Incorporamos una hoja de apio para aportar frescura, una rayita de pimentón de hojilla sobre un trozo de sepia y unas cucharaditas de caviar. Terminamos con unas laminitas de pulpo seco y unas florecitas comestibles.

domingo, 28 de junio de 2026

TARTA DE QUESO AL HORNO

 

      Mi receta publicada en Vida Mediterránea

La tarta de queso se creó en la antigua Grecia, donde era consumida por los atletas durante las celebraciones de los Juegos Olímpicos. Tras la conquista de Grecia por los romanos, estos adoptaron la receta y la extendieron por Europa. El escritor romano Catón el Viejo, en su tratado De Agricultura (siglo II a.C.), documentó una receta para un pastel de queso llamado libum, que se horneaba y ofrecía a los dioses. En la Europa Medieval, la receta evolucionó en muchos países con variaciones locales de ingredientes y métodos de cocción.

En el Siglo XIX, el famoso cheesecake neoyorquino fue el preludio de las tartas de queso modernas. En 1872, un granjero lechero de Nueva York, William Lawrence, intentó reproducir el queso francés neufchâtel, pero accidentalmente creó un tipo de queso crema más suave y denso. Este «queso crema» se convirtió en el ingrediente fundamental de ese famoso pastel horneado tal como lo conocemos hoy en día. La marca Philadelphia hizo el resto al elaborar y popularizar este queso crema.

Hoy en día existen multitud de variantes de tarta de queso y nosotros vamos a elaborar una.

Ingredientes:
200 g de galletas maría
120 g de mantequilla
800 ml de nata
800 g de queso crema (tipo Philadelphia)
250 g de queso fresco de vaca o cabra
8 huevos
300 g de azúcar
Un molde de tarta de 28 cm será suficiente


Preparación:

Rompemos e introducimos las galletas en un vaso y las trituramos sin que se deshagan del todo.

Previamente dejamos la mantequilla a temperatura ambiente al menos dos horas. A continuación pondremos la mantequilla en el microondas a potencia baja dándole tandas de 10 segundos, hasta que veamos que esté blanda pero no derretida. Es la manera de hacer mantequilla pomada.

Incorporamos la mantequilla al vaso con la galleta triturada y le damos dos meneos para que se mezcle bien. Esto nos servirá para la base de la tarta.

En la base del molde echamos la mezcla y la esparcimos bien apretándola con una lengua o cuchara.

En la misma batidora, o a mano en un bol, ponemos los huevos, la nata, el azúcar y los quesos para triturarlo y mezclarlo bien.

Echamos la mezcla encima de la base en el molde.

Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos el molde en la parte media alrededor de 40 minutos con el calor arriba y abajo. Aunque os parezca líquida al sacarla es el tiempo suficiente de horneado.

Cinco minutos antes del tiempo, comprobaremos que esté dorada, y si no, le daremos un golpe de grill.

Dejaremos atemperar sin desmoldar y después la meteremos en la nevera al menos un par de horas.

Al sacarla para servir, desmoldamos y veréis como la parte interior ha quedado cremosa y en su punto. El frío la ha cuajado.

Serviremos las raciones con un poco de miel por encima al gusto.

lunes, 8 de junio de 2026

TIMBAL DE BACALAO

 

    Mi receta publicada en Vida Mediterránea 

El bacalao es sin duda uno de los pescados más consumidos en España, sobre todo en su versión salada, aunque se lleven la palma la pescadilla y la merluza.

Antiguamente, era un pescado relativamente barato que traído principalmente de Portugal, llenaba nuestras despensas y contribuían a la elaboración de platos emblemáticos.

En la actualidad, lo que llamamos pescados salados o en salazón se han vuelto un lujo dado su alto precio.

Nosotros, siguiendo la tradición del bacalao salado, vamos a elaborarlo en una receta sencilla, pero muy gustosa.

Necesitaremos para una ración generosa:

300 gr de lomos de bacalao desalado

2 patatas

1 tomate maduro y grande

1 cebolla

2 huevos

Tomate seco

Aceite de oliva virgen

Pimentón de hojilla

Si compramos el bacalao salado tendremos que desalarlo nosotros. Para ello lo lavaremos bajo el grifo y lo dejaremos en remojo en agua fría y en la nevera al menos 24 horas. Le cambiaremos el agua al menos tres veces. Después debemos escurrirlo bien y secarlo sin apretarlo. Podemos envolverlo en papel absorbente. En tiendas y supermercados (MasyMas) venden bacalao desalado en su punto que está muy conseguido. Solo tendréis que abrirlo de la bandeja un rato antes de consumirlo, lavarlo y secarlo. Nunca este lo dejéis en remojo, pues perdería firmeza y sabor.

Herviremos las patatas con su piel en agua y un poquito de sal. Haremos lo mismo con los huevos para que se nos queden duros.

Pelamos la cebolla y la cortamos en aros finos. Procurad no romperla para sacar así los aros enteros.

Ahora escaldamos el tomate en agua caliente y lo pelamos. Lo cortamos en rodajas de dos o tres cm de grosor.

Pelamos las patatas y la cortaremos en rodajas tambien. Pelamos los huevos y los cortamos en tiras finas. El bacalao lo desmigamos en trozos no muy pequeños, que se noten al comer.

Vamos a montar el plato. Para ello utilizaremos un aro circular de metal de 10 x 4’5 cm.

Ponemos el aro en el centro del plato y añadimos una capa de patata, encima otra de cebolla, una de huevo, otra de bacalao y una rodaja de tomate. Repetimos con las mismas capas. Llegado a la última capa de tomate, terminamos con una más de patata, de cebolla, el bacalao que nos ha sobrado (que debe ser abundante) y coronamos con unos trozos de tomate seco que teníamos conservado en aceite de oliva. Añadimos un chorretón de un buen aceite de oliva y espolvoreamos con pimentón de hojilla.

Sacamos el aro con cuidado y listo para comer esta deliciosa receta que estoy seguro hará las delicias de vuestros paladares. 

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

TOSTA DE HAMBURGUESA DE PESCADO

 

     Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Esta plato tiene una historia relativamente corta, ya que empezó a popularizarse a finales del siglo XIX. La palabra «hamburguesa» hace referencia a la ciudad alemana de Hamburgo, cuyo famoso plato de carne picada fue introducido por inmigrantes en Estados Unidos. Su famoso «Hamburg-style beef», que consistía en carne picada asada y servida entre dos rebanadas de pan, fue popularizada en la Feria Mundial de San Luis de 1904, donde se sirvió en grandes cantidades. A partir de ese momento fue evolucionando hasta lo que conocemos hoy en día como tal.

En la antigua Roma sabemos que ya se practicaba el arte de picar la carne y sazonarla para ser consumida, pero el hecho de cocinarla e introducirla entre dos trozos de pan se popularizó dado la comodidad y sobre todo el cambio en las costumbres de realizar comidas rápidas.

La hamburguesa de pescado se comercializó como alternativa a la de carne, que por cuestiones religiosas prohibía algunos días su ingesta. Yo he querido cocinar estas hamburguesas de pescado que personalmente me satisfacen mucho.

Ingredientes:

Para 4 hamburguesas:

1 cebolla
2 dientes de ajos
½ pimento rojo
2 ramitas de perejil fresco (sólo las hojas)
50 gr de pan, de miga y de días (o pan rallado)
1 huevo
300 gr de merluza
100 gr de langostinos
Harina de trigo
Pimienta blanca molida
Una pizca de chile molido
Sal
Aceite de girasol

Para la salsa:
30 gr de alcaparras
4 filetes de anchoa en aceite
150 gr de mayonesa


Preparación:
En primer lugar, vamos a pelar y cortar la cebolla y vamos a pocharla en una sartén. La retiramos y escurrimos muy bien del aceite.

En un vaso batidos, vamos a romper e introducir trozos el pan (podemos usar pan rallado) junto los ajos, el perejil y el huevo. Trituramos 3 segundos, a velocidad mínima. Añadimos un poco de sal.

Seguidamente añadimos el pescado desmigado y limpio de espinas y piel, la pimienta, la pizca de chile y la cebolla pochada. Volvemos a triturar a velocidad mínima alrededor de 10 segundo.

Con la espátula bajamos los ingredientes hacia el fondo del vaso. Probamos de sal. Lo picamos un poco más durante 5 segundos, siempre a la misma velocidad. Deberá quedarnos consistente e integrados todos los ingredientes.

Retiramos la mezcla del vaso, añadimos el pimentón y los langostinos cortados finamente y formamos las hamburguesas. Este procedimiento es el fácil. 

Personalmente las hago de forma manual, picando el ajo y el perejil. A continuación, lo vertemos en un bol e incorporamos las migas de pan cortadas muy pequeñas, la pimienta blanca molida, la pizca de chile molido, el pimentón rojo, la cebolla pochada, el pescado y los langostinos, cortados finamente en cuchillo.

Mezclamos todo añadiendo el huevo.

Pasamos las hamburguesas por harina y las freímos en aceite de girasol por ambos lados, hasta que estén doradas. Si lo prefieren directamente a la plancha con dos gotas de aceite.

Para emplatar vamos a hacer una salsa facilísima:

Picamos en un mortero alcaparras y anchoas.

Añadimos la mayonesa que más nos guste y lo mezclamos todo hasta integrarlo muy bien.

Montamos el plato: Calentamos dos tostas de pan fino, que puede ser integral. En el fondo ponemos la salsa, el pan y encima de él la hamburguesa, que la coronamos con unos encurtidos, anchoas… 

Acompáñalo con trocitos de escarola, lechuga, hinojo, naranja, pomelo…

sábado, 11 de abril de 2026

PATÉ DE HÍGADO CASERO

 

            Mi receta publicada en Vida Mediterránea 

Teniendo en cuenta que el paté es una forma de conservación de alimentos, ya en la Antigua Roma se consideraba una exquisitez, pero fue más tarde, durante la Edad Media en Francia, cuando se convirtió en un clásico de la cocina, sirviéndose en banquetes y festines reales, adoptando la fórmula por la que hoy se conoce en todo el mundo.

Ingredientes:

400 g de hígado de pollo; 

2 cebollas medianas, unos 220 gr; 

1 cucharadita de sal; 

1 diente de ajo; 

Pimienta al gusto; 

Hierbas aromáticas como el tomillo, pebrella, romero, orégano… al gusto; 

Pimentón de hojilla; 

Aceite de oliva para sofreír la cebolla; 

5 cucharadas de mantequilla para sellar la superficie.

Al lío:

Picamos las 2 cebollas bien finas. En una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego medio doramos la cebolla y reservamos. Cortamos los higaditos en trozos y los freímos dándoles unas vueltas. Los retiramos y esperamos que atemperen.

En un vaso batidor, metemos los hígados, la cebolla, la sal, el ajo, pimentón de hojilla y las especias que hayamos elegido. Trituramos hasta lograr la consistencia que nos guste. Mas o menos fino según deseemos. Lo sacamos y lo metemos en un bol y lo metemos en la nevera tapado con un film alrededor de media hora.

Ahora, derretiremos la mantequilla. Cortaremos trozos de film, recubrimos una taza en su interior, lo untamos con un pincel con la mantequilla derretida. Sacamos el paté y vamos haciendo bolas iguales depositándolas en el centro de los trozos de films dentro de la taza. Recogemos el film haciendo una bolsa y vertemos por encima una cucharada de mantequilla derretida que impregne la bola y cerramos atándolo como si de un huevo poché se tratara.

Metemos en la nevera para que solidifique y estén listos para servir. Para ello los sacaremos 15 minutos antes de consumirlos retirando el film que los envuelve.

Se conservarán en la nevera 5 o 6 días. También puedes hacer más cantidad y congelarlos. Recuerda atemperar siempre a temperatura ambiente con el tiempo necesario.


lunes, 23 de febrero de 2026

BORRETA DE PULPO

 


En las XXI jornadas gastronómicas de la “Bossa de Polp” organizadas por el Ayuntamiento de Miramar, el pasado domingo día 22 de febrero, tuve el placer de participar con la elaboración de esta receta.

La ‘borra’ es uno de los guisos más antiguos de la cocina alicantina, hoy prácticamente desaparecidos y cocinados en el ámbito familiar.  

La ‘borra’ es una forma de conservar verduras, que cosechadas en verano se secaban al sol encima de los cañizos que se utilizaban para secar las uvas de moscatel después de escaldarlas para convertirlas en pasas.

Se secaban tomates, berenjenas y pimientos, que era cortado en mitades y rodajas y expuesto al calor del sol en los cañizos hasta que pasificaban.

Después se guardaban en bolsas de tela con un puñado de ajos y ramillete de lavanda para evitar que entraran las polillas y otros insectos que lo echara a perder.

 Dado que cada verdura sólo había en su temporada, las que se cosechaban en verano tenían que secarse o meter en botellas o botes para, una vez esterilizados al baño maría, guardarlo para su consumo en invierno. 

La ‘borra’, cuando quería ser utilizada para cocinarse, se echaba un puñado de ella en una cazuela de agua hirviendo, y en un par de minutos, estaba hidratada y dispuesta para ser cocinada, agregándose algún guiso.

El etnógrafo Francisco G. Seijo Alonso (Gastronomía de la Provincia de Alicante. 3ª ed. Alicante, 1977) nos da una detallada relación de recetas de ‘borra’ con las múltiples variantes que tiene en los pueblos del valle de la provincia

Es muy conocida la Borreta de Alcoy, Cocentaina y pueblos de alrededor. Se cocina principalmente para la cena.  Hay muchas variantes según las poblaciones en las que en algunos se le añade acelgas, ñoras, coliflor o según que pescado como el bacalao o melva salados (y desalados), atún o sepia e incluso botifarra y carne como la de pollo. La verdura siempre deberá ser de temporada.

Para la ocasión, hice mi versión de la Borreta (tomate seco), esta vez utilizando pulpo.

Utilice una paella para cocinar de 60 cm. Lo normal en casa sería cocinar en una olla plana o incluso en una, tipo parisién.

Con los ingredientes que voy a enumerar, salieron 45 tapitas. Lo que equivaldría a 12 cumplidas raciones para 12 comensales en plato. Cada uno haga cálculos para los ingredientes necesarios según su número de comensales.

Ingredientes:

6 cebollas grandes

6 patatas grandes

2 pulpos de alrededor de kilo y medio cada uno. Congelados

8 alcachofas tiernas y grandes

12 tomates secos

Agua, aceite de oliva virgen extra, sal, pimentón de hojilla y guindilla triturada.

En primer lugar, descongelaremos el pulpo (debe estar congelado para romper las fibras y se nos quede tierno). Lo dejaremos en la nevera la noche anterior. Lo limpiamos y en una olla con litro y medio de agua hirviendo sin sal, importante, lo introduciremos tres veces seguidas, cogiéndolo por la cabeza y esperando cada vez que el agua vuelva a hervir. Lo asustamos para que luego no se nos pele al cocerse. La tercera vez, lo sacamos y lo dejamos caer para hervirlo a fuego medio 20 minutos por un Kg de peso, añadiendo 10 minutos más por cada kg.  Es decir, para nuestros pulpos de kilo y medio, serían suficientes 25 minutos. Pincharemos la pata por la parte más gorda con un palillo para comprobar que este en su punto. Apagamos el fuego y lo dejaremos que repose veinte minutos. Lo sacaremos entonces y dejaremos que enfríe totalmente. El caldo, una vez frío, lo colaremos y reservamos. Lo vamos a utilizar.

En un vaso de agua, pondremos a remojo los tomates. Yo los corto a trocitos.

En una cazuela, añadiremos un vaso de aceite y en él, a fuego sueve iremos pochando las cebollas que hemos cortado en juliana (tiras finas y alargadas). A media cocción, añadiremos un poco de sal para ayudar a sacar el agua que contiene. Removeremos de vez en cuando.

Pelamos las patatas y las cortamos en laminas de alrededor de 3 milímetros (para cocinar en cazuela puedes cortarlas chascándolas o como se quiera.

Pelamos y limpiamos las alcachofas cortándolas en láminas. Es conveniente introducirlas en agua con limón para que no ennegrezcan. Si tienen pelos, los retiramos.

Tenemos todos lo ingredientes preparados.

A la paella echamos la cebolla con su aceite que henos pochado y la repartimos por toda la paella. Ponemos encima las patatas en laminas. Salamos sin miedo. 


Vamos colocando las láminas de alcachofa, los trocitos de tomate hidratado bien repartido y el pulpo que hemos troceado. Añadimos una cucharada de pimentón esparciéndolo, así como un poco de picante triturado al gusto. El agua donde hemos hidratado los tomates también la metemos en la paella.



Encendemos el fuego a tope y cubrimos todo con el caldo de la cocción del pulpo que como he dicho, lo hemos colado. Justo solo para cubrir las patatas. Con el calor residual de cocción se cocinará todo.

Cuando empieza a hervir por todo, bajaremos a fuego medio para que justo en veinte minutos, se no haya cocido la patata, haya evaporado el caldo y nos quede el aceite con todos los sabores integrados.











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miércoles, 7 de enero de 2026

ARROZ CON SEPIA Y GUISANTES

 


Para 4 personas necesitaremos:

300 gr de arroz variedad Bomba o JSendra de Tartana

200 gr de sepia limpia

600 ml de caldo de pescado

½ cebolla

100 gr de guisantes

1 tira de pimiento rojo

1 tira de pimento verde

2 dientes de ajo

3 cucharadas de salmorreta o salsa de tomate

4 gambones o gambas

4 mejillones

60 gr de almejas o chirlas

Aceite de oliva, pimentón de hojilla y sal

Para el caldo de pescado:

1 Kg de morralla

½ de cangrejos

1 tomate

1 cebolla

1 hoja de laurel

Perejil fresco

Granos de pimienta blanca

Pimentón de hojilla

Azafrán

Aceite de oliva y sal

 

Procedemos.

Cazuela plana, paella o sartén, como queramos, al fuego. Pondremos un buen chorretón de aceite y empezamos marcando los gambones un poco por cada lado y reservamos. Marcamos ahora la sepia ya limpia y troceada. Le damos unas vueltas, retiramos y reservamos. Ahora vamos a pochar la cebolla finamente cortada. Añadiremos los pimientos también muy bien cortados. Mientras tanto, picaremos los dientes de ajo y los incorporaremos. Ahora una pizquita de sal.

Del caldo de pescado lo habremos hecho hirviendo en agua los mismos con una cebolla, un tomate y unas ramas de perejil, dos cucharadas de aceite de oliva y una pizca de sal. Me gusta también añadir una cucharada de pimentón de hojilla dulce, unas hebras de azafrán, unos granos de pimienta blanca y una sola hoja de laurel. A mi me queda fenomenal si además le añado unos cangrejos. A la media hora de estar hirviendo a fuego fuerte, lo trituro todo con el brazo batidor, y lo dejo a fuego lento destapada la olla, media hora más. Después lo paso por un colador (chino) y listo.

Tenemos la verdura pochada y añadimos ahora dos cucharadas de salmorreta o salsa de tomate concentrado y la sepia. Removemos bien y en dos minutos echamos el arroz. Lo vamos removiendo para nacararlo. Una cucharadita de pimentón de hojilla y removemos.

Tendremos el caldo caliente y lo incorporamos al arroz. Removemos bien, lo llevamos a ebullición e incorporamos los mejillones y las almejas. A los diez minutos teniéndolo a fuego medio, incorporamos los guisantes y los gambones. Dejamos cocer en total 18 o 20 minutos.

Reposamos cinco minutos y servimos. Se nos debe haber quedado un arroz al punto y cremoso.

lunes, 29 de diciembre de 2025

ALBÓNDIGAS EN SALSA

 

                  Mi receta publicada en Vida Mediterránea

Suponemos que comer carne picada debe ser una tradición ancestral que se pierde en el origen de los tiempos. Esta forma de elaborar la carne existe desde épocas inmemoriales. Las albóndigas, tal y como las conocemos actualmente tienen su origen en Oriente Medio y fueron traídas a la Península Ibérica por los árabes durante la Edad Media. Su nombre deriva de la palabra árabe "al-búnduqah, que en sentido literal significa avellana y en sentido figurado la bola.

En España, se le ha atribuido a Ziryab la introducción de la albóndiga en las cocinas más selectas. Éste fue un músico, cantante, poeta y gastrónomo de origen kurdo que vivía en el Emirato de Córdoba durante el siglo VII. En su momento, Ziryab generó tendencia en la corte de Abderramán II, alterando los modos de comer y vestir.

Las albóndigas son una popular preparación culinaria que básicamente consiste en bolas de pequeño tamaño (de entre 3 y 10 cm) de carnes picadas y mezcladas con diferentes condimentos según el lugar. Se cocinadas fritas, cocidas o guisadas según multitud de recetas.​  

Nosotros hoy vamos a cocinarlas con mi receta.

Necesitaremos:

Medio kg de carne magra de cerdo.

Medio kg de carne magra de ternera.

2 cebollas

2 zanahorias

6 dientes de ajo

200 gr de guisantes

Arina de trigo

Aceite de girasol

Aceite de oliva y sal

Importante: necesitamos que la carne no este finamente picada. Debemos pedir a nuestro carnicero que sólo la pase una sola vez por la maquina picadora. La textura debe ser casi como si la cortáramos finamente a cochillo.

En un bol rallaremos las zanahorias peladas y cortaremos muy finamente una de las dos cebollas. También rallaremos dos dientes de ajo.

 Añadiremos dentro las carnes y con la mano iremos mezclando bien para integrarlo todo. No nos olvidemos de añadir sal.

A continuación, haremos bolas de un tamaño adecuado. Cuando las tengamos todas hechas las pasaremos por harina.

Paella al fuego, aceite de girasol y cuando este caliente las vamos sofriendo las bolas a fuego medio sin quemar la harina ni las albóndigas. Vamos friendo y retirando. Reservamos.

Ahora cazuela al fuego, cubrimos el fondo con aceite, ahora sí, de oliva y añadimos la cebolla que nos queda cortada finalmente, así como los dientes de ajo. Un poco de sal. Freímos y cuando veamos que esté pochada añadimos una cucharada grande de harina de trigo y removemos bien para que se cocine.

Cuando veamos que ha cambiado de color y se ha integrado, pondremos las albóndigas dentro y cubriremos lo justito con agua. Dejamos cocinar al menos media hora sin la tapa para que evapore el caldo y se nos quede una salsita ligada.

Podemos añadir caldo de verduras e incluso enriquecerlo con caldo suave de carne. (me resisto a las pastillas de caldo concentrado).

En los últimos diez minutos añadiremos unos guisantes que le irán que ni pintado.

Podemos acompañar con un buen arroz integral de Tartana, hervido y sofrito con un poco de cebolla pochada.