Mostrando entradas con la etiqueta SALSES / SALSAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SALSES / SALSAS. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de septiembre de 2025

GALLINETA CON SALSA DE CAVA

 

        Mi receta publiucada en Vida Mediterránea

La Gallineta es un pescado que poco a poco ha ido subiendo a los altares de la alta gastronomía. Su carne, además de ser sumamente sabrosa, es muy versátil para una variedad de preparaciones bien sea cocinada en plato tradicional o en una preparación más innovadora la convierten en una elección popular en la cocina de cualquier aficionado a la gastronomía.

Por otro lado, la salsa de cava es una deliciosa y elegante opción para acompañar este plato. Es fácil de preparar y seguramente impresionará a tus invitados en cualquier ocasión especial.

Para cuatro personas vamos a necesitar para elaborar este plato:

8 filetes limpios de Gallineta. 2 por comensal.

200 gr de gamba pequeña tipo cristal o también nos serviria camarón pequeño.

3 patatas

1 cebolla

150 gr de mantequilla

2 latas de almejones en conserva

2 vaso de cava

2 vasos de caldo de pescado

3 cucharadas de harina de trigo

Aceite de oliva

Sal, pimienta blanca y pimentón de hojilla

En primer lugar, si la gamba pequeña o camarón que hemos comprado no están hervidos, procederemos a hacerlo con agua y sal en la proporción del agua de mar (35 gr de sal disuelta por litro de agua). Escaldamos y dejamos en agua muy fría con la misma proporción de sal. Reservamos.

Pelamos y hervimos las patatas. Debemos hacer un puré consistente.

Precalentamos el horno a 200 grados.

Elaboramos la salsa. Para ello, en una sartén ponemos la mantequilla a calentar, una vez derretida añadimos la cebolla finamente picada y la cocinamos hasta que esté transparente. A continuación, añadiremos la harina poco a poco y con unas varillas empezamos a mover. Movimiento que no pararemos de hacer hasta terminar de elaborar la salsa. Aumentamos a tope el fuego. Sin parar de remover y una vez vemos que se ha cocinado la harina vamos añadiendo los líquidos. Primero, poco a poco el vaso de cava. Vemos que evapora, el vaso de caldo. Seguimos removiendo. Evapora, el líquido de las latas de almejones que hemos colado. Seguimos removiendo con las varillas hasta que vemos que definitivamente nos espesa. Retiramos y tendremos la salsa hecha.

Los filetes de gallineta, los salpimentamos, los enrollamos sobre si mismos, los atamos con un hilo y los untamos bien con un chorro de aceite de oliva. Los ponemos sobre una bandeja metálica y la introducimos en el horno. Diez minutos serán suficientes. 

Con las patatas que hemos hervido haremos un puré consistente, al que podemos añadirle un poco de mantequilla, sal y pimienta blanca.

Emplatamos:

Pondremos en un extremo del plato el pure de patatas que iremos decorando su exterior con las gambitas que hemos hervido. Espolvoreamos con pimentón de hojilla.

Pondremos a continuación al lado, la salsa de cava que hemos elaborado (podemos colarla si la queremos más fina), encima pondremos los filetes de pescado y decoramos con unos almejones.

Espero lo disfruten. 


jueves, 5 de junio de 2025

CÓCTEL DE GAMBAS

 

     

Mi receta publicada en Vida Mediterránea

¿Quién no ha comido alguna vez este clásico que se popularizó por todo el mundo? Su origen podría estar allá a principios del siglo XX en los restaurantes estadounidenses, entre música de jazz y rock and roll. No había hotel de lujo que en su restaurante no se sirviera.

En la actualidad, a este entrante se le considera un clásico o también un ya pasado de moda. Aunque, sea como sea, fue un imprescindible en todo banquete de boda de la época pasada. No había una sola celebración que no empezase el menú con un cóctel de gambas ya que se consideraba una comida de lujo, elegante y moderna. Aún hoy es difícil no encontrarlo en la mesa de alguna celebración navideña.

Mezclar gamba, langostino o camarón con fruta y verdura acompañado de una salsa en una copa, fue la mezcla perfecta del triunfo. No vale, como hacen muchos, en solo mezclar una parte de mahonesa con la salsa de tomate kétchup. Nuestra versión difiere de las demás en cuanto a la salsa que utilizamos para la “Marie Rose” o popularmente conocida como salsa cóctel, salsa rosa o salsa rosada que no deja de ser una variante de la salsa golf Argentina.  

Vamos a elaborar una versión a la que hemos quitado la copa de cristal y utilizaremos un aguacate como recipiente comestible.

INGREDIENTES (por persona):

  • 1 aguacate maduro
  • Piña fresca
  • 1 naranja
  • Cebolla tierna
  • Cebollino
  • Lechuga
  • 3 gambas o langostinos hervidos

Para la salsa rosa en proporción: 

  • 300 mililitros de mahonesa (cuanto más espesa mejor)
  • 35 ml kétchup o salsa de tomate
  • 25 ml Brandy
  • 20 ml de zumo de limón
  • 20 ml de zumo de naranja
  • Sal

PREPARACIÓN:

  • Mezclamos uno a uno los ingredientes con la mahonesa, empezando por el kétchup… con cuidado de que no se nos haga líquida. Removiendo e integrando poco a poco en sentido envolvente.
  • Cortamos los aguacates por la mitad. Pelamos y cortamos en dados la piña. Pelamos la naranja y hacemos trocitos muy pequeños. Pelamos las gambas ya hervidas, langostinos o camarones, separando la cola de su cabeza, cortamos las colas reservando una. Cortamos en aros la cebolla y el cebollino lo picamos. 
  • Mezclamos los dados de la piña y la naranja con dos gambas y la cebolla. Metemos en las mitades del aguacate. Cubrimos con la salsa rosa, decoramos con una gamba una mitad y con su cabeza la otra. Ponemos cebollino cortadito por encima. Presentamos sobre cama de hoja de lechuga.

sábado, 31 de julio de 2021

BACALAO EN SALSA BECHAMEL

 


Según diversos estudios la creación de esta salsa francesa se le adjudican al cocinero François Pierre de la Varenne (1615-1678) cocinero de Luis XIV fundador de la cocina clásica francesa. Escribió el libro Le Cuisinier François en 1651 (obra que señala el paso de la cocina medieval de antaño a la alta cocina moderna) y donde por primera vez se tiene constancia escrita de esta receta, la cual llevaría el nombre como un halago al marqués Louis de Bechameil (1630-1703), marqués de Nointel, que ocupó el cargo de mayordomo en la misma corte.

Otros, los italianos, dice que cocineros florentinos de Catalina de Medici (1519-1589) inventaron esta salsa cuando la acompañaron a Francia para casarse con Enrique II de Orleans, en 1533.

La tercera versió, la de “Mornay”, vincula el descubrimiento de la receta al político protestante duque Philippe de Mornay (1549- 1623), gobernador de Saumur y señor de Plessis. Se le atribuyen la creación de cuatro salsas más: la Mornay, la Chasseur, la Lyonnaise y la Oporto.

Me quedo con la primera versión que me parece mucho más verosímil y documentada.

El propio nombre de la receta ha sufrido una serie de cambios a lo largo de los años: su nombre originario Bechameil aparece transformado en Béchamelle en el libro de Vincent de la Chapelle "Le Cuisinier moderne" de 1735 A finales del siglo XVIII pierde la mayúscula inicial, por lo que desde entonces la conocemos como bechamell o bechamel.

Los ingredientes actuales de esta salsa son harina, leche, sal y mantequilla. La nuez moscada y la pimienta blanca molida son complementos adicionales. Existen múltiples salsas derivadas de la receta original (salsa Mornay, Soubise, Aurora, indiana y Escoffier). En la antigua receta no figuraba la leche, pero sí un fondo de jugo de ternera, que hoy ha desaparecido.

Lo que sí es innegable es que la influencia francesa en nuestra cocina es un hecho, tanto a nivel nacional como regional, y si no, díganme cómo elaboraríamos nuestras deliciosas croquetas, que aún siendo francesa también, ellos no saben hacerlas como nosotros los valencianos, con nuestros restos del puchero, de la que nos ocuparemos en otro momento.

Vamos con mi receta para hacer 2 timbales de bechamel con bacalao. Necesitaremos.

250 gr de bacalao desalado (puede hacerse con bacalao Inglés)
100 gr de harina
1/2 cebolla
3 dientes de ajo
500 ml de leche
200 ml de caldo de pescado
Pizca de nuez moscada
6 cucharas de aceite de oliva
100 gr de mantequilla
2 huevos
Sal al gusto.


En una sartén honda, vamos a poner las cucharaditas de aceite de oliva y pocharemos la cebolla finamente cortada. Añadimos también los dientes de ajo también cortados muy finos. Ahora añadimos el bacalao desmigado guardándonos algunas lascas para el emplatado.

Cuando empiece a dorar todo, añadiremos la mantequilla, cuando funda añadimos la harina muy poco a poco removiéndola para que no forme grumos. Puntito de sal (probaremos antes el punto de salinidad del bacalao para no pasarnos), nuez moscada. Hora del caldo y la leche (caliente) poco a poco sin parar de remover hasta formar una pasta, una roux.

Jugaremos con los líquidos para que no se nos quede demasiada espesa ni demasiado liquida. Su textura deberá ser cremosa.

Ahora prepararemos los huevos escalfados.

Os enseño a hacerlo para que nos quede bonito.

Cazo de agua a hervir.

Cogemos papel film y lo hundimos unos centímetros en una taza de las utilizadas para café con leche que nos sobresalga lo suficiente para poder atarlo después. Ponemos un chorrito de aceite de oliva en su interior y movemos para recubrirlo. Imprescindible quede bien impregnado porque de lo contrario se nos pegará el huevo. Recomendable utilizar un pincel. Ahora con cuidado tenemos que romper el huevo sin romper la yema y depositarlo en su interior. Poquito de sal.

Cerramos el film como si de un saquito se tratara dejando el mínimo aire posible. Anudamos con una goma elástica, un hilo o con una pinza. Repito, no podemos romper la yema.

Cocemos en el agua sobre tres minutos mirando que la clara este completamente blanca. Debe quedar la yema al romperla, en un punto cremosa líquida.

Retiraremos y le cortaremos la cocción en agua fría unos segundos. Y dejamos en un plato para retirar el envoltorio.

Emplatamos cogiendo un aro (timbal), ponemos la crema que hemos hecho en el fondo, el huevo escalfado o poché encima. Calentamos algunas lascas de bacalao que habíamos reservado y decoramos junto con un poco de pimentón de hojilla El Rebost y unas escamas de sal sobre el huevo.

Os garantizo que está de rechupete.

miércoles, 9 de marzo de 2016

GARUM




Desde la civilización sumeria hasta nuestros días; de Mesopotamia al sudeste asiático. La salsa Garum ha estado presente en las cocinas de medio mundo a lo largo de la historia. Pero fueron los romanos quienes dieron a este mítico aderezo resultante del proceso de salazón del pescado, mayor fama y presencia en el menú de las clases adineradas.

El trabajo de arqueología culinaria ha sido posible gracias a los restos conservados en tres ánforas halladas en los sesenta en la ciudad romana sepultada tras la erupción del Vesubio. La salsa milenaria permaneció dentro tres dolias selladas. «Nos impresionó cómo esos restos aún olían a pescado» dijo el profesor norteamericano Robert Curtis que los catalogó como restos de Garum y Allec. 

Ánfora para el Garum
El recetario romano ‘De re coquinaria’, de Marco Davio Apicio (Sobre materia de cocina) da idea de la importancia de la salsa. «El 95 por ciento de las elaboraciones que recoge están enriquecidas con Garum, en lugar de sal». Es un libro que da mucha luz sobre la historia gastronómica mediterránea. 

Muchos han buscado la receta original, ansiando reproducir la sabrosa intensidad de sus esencias marinas. La receta original estaba en un manuscrito romano del siglo I, copiado nueve siglos después en una abadía suiza.

Según manifiestan tanto Enrique García Vargas del departamento de Prehistoria y Arqueología, Universidad de Sevilla, como Ana Roldán Gómez del departamento de Ingeniería Química y Tecnología de los Alimentos, Universidad de Cádiz: “Uno de los temas que más interés ha despertado tradicionalmente en la investigación y la difusión de los aspectos materiales de la llamada cultura clásica es el relacionado con la elaboración y el uso culinario de las distintas salazones y, sobre todo, salsas de pescado griegas y romanas”.

Mosaico Garum romano
La tradición escrita romana, bizantina y carolingia ha conservado un puñado de “recetas” (cinco a los sumo) que, en líneas generales, orientan sobre el proceso de fabricación del Garum y del resto de las salsas de pescado del mismo tipo. 

Sin embargo, no se ha comenzado a avanzar seriamente en el estudio de los procesos bioquímicos necesarios para recuperar estos productos hasta que las indicaciones de una de estas recetas, la Confectio liquaminis quod omogarum vocantde Gargilio Marcial (siglo III d. C.), conservada en dos manuscritos de la abadía de Sankt Gallen, en Suiza, no se han cruzado con la analítica de los restos de la confección del producto recogidos en la excavación hispano-italiana de la llamada Bottega del garum de Pompeya, donde la erupción de 79 d. C. los sepultó hasta las modernas excavaciones en esta “tienda del Garum”, las últimas de las cuales han sido dirigidas por el profesor Darío Bernal Casasola, del Área de arqueología de la Universidad de Cádiz. El análisis de estos restos realizados por el equipo del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Ciencias de Cádiz. cruzados con la receta traducida por Enrique García Vargas, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, han dado como resultado el poder reproducir en laboratorio el apreciado Garum y de sus derivados, especialmente el llamado Hallec y el Liquamen.

El Garum, en contra de lo que se dice no es un producto putrefactos o de sabor desagradable. La culpa de que tenga esa mala de que algunos moralistas, especialmente Séneca, se complacieran en su día en presentar estos productos culinarios como resultado del lujo corruptor de los espíritus, lo que condujo a considerar las salsas mismas como putrefactas.

Proceso de fabricación del Garum

La receta más antigua que conocemos está sacada del Libro XX, cap. 46 de Geopónica de Casiano Baso que trata sobre la fabricación del Garum.

El llamado Liquamen se obtiene como sigue: se echan las vísceras de los peces en un recipiente y se salan; también, pequeños pececillos como pejerreyes, salmonetes de fango pequeños, chuclas, boquerones o los que tengan un aspecto diminuto, todos se salan igualmente y se conservan en salmuera al sol, removiéndose con frecuencia. 

Cuando hayan permanecido en la salmuera un verano, se saca de ellos el Garum de este modo: se mete en el recipiente lleno de dichos pececillos una gran cesta tupida y el garum se infiltra en la cesta, y así, pasado por el tamiz de la cesta, se recoge el denominado Liquamen; el residuo sobrante se convierte en Hallec. 

Pero los bitinios lo preparan así: coges chuclas, mejor pequeñas que grandes, o en su defecto boquerones, chicharros, caballas o incluso Hallec o una mezcolanza de todos ellos, los echas en una mesa de panadero donde se suele amasar la harina y los amasas echando por cada modio de pescado dos sextarios itálicos de sal, de manera que se mezclen con la sal; tras dejarlo una noche, échalo en un recipiente de barro y ponlo al sol sin tapar durante dos o tres meses, removiéndolo periódicamente con una vara, después de lo cual tápalo y guárdalo. Algunos añaden también por cada sextario de pescado dos de vino añejo. Además, si quieres consumir inmediatamente el Garum, o sea no ponerlo al sol sino hervirlo, harás como sigue: Salmuera líquida verificada de manera que al echar un huevo flote (pero si se hunde es que todavía no tiene sal bastante); echa luego en una olla nueva el pescado con la salmuera, adicionando orégano, y ponla al fuego preciso hasta que hierva, es decir, hasta que empiece a evaporarse un tanto; algunos añaden también arrope; a continuación, ya frío, viértelo en un colador, echando sobre éste dos otras veces lo mismo hasta que salga limpio, tápalo y guárdalo. 

Pero el mejor Garum, el denominado Haimátion, se hace así: se cogen las vísceras del atún junto con las agallas, el jugo y la sangre y se les esparce la sal que necesiten; se dejan en recipiente y a los dos meses como mucho se perfora éste y sale el Garum denominado Haimátion.

San Isidoro de Sevilla (560-636) en sus Etimologías XX, 3,19-20 dice lo siguiente: “el Garum es una salsa líquida a base de pescado. Antiguamente se elaboraba con un pez al que los griegos denominaban gáros; aunque hoy día se utiliza en su preparación infinidad de peces, conserva, no obstante, el nombre del pescado con el que comenzó a elaborarse. Al Liquamen se le da esta denominación porque los pececillos disueltos en esta salsa se licuan dando lugar a tal condimento. Esta salsa es conocida con el nombre de Salsugo o muria”, como podemos comprobar poco profundiza en su elaboración y si en la etimología de sus nombres.

Concretando:

El profesor italiano Attilio A. Del Re en su libro De Re coquinaria. Antología de recetas de la Roma Imperial, nos presenta unas recetas para elaborar "Garum de emergencia". Una de estas recetas es la adaptación de la salsa de Casiano Baso. 

PASOS:

1. Preparar una salmuera con agua y sal. Proporción 140 g de sal por litro de agua.

2. Poner en una olla: 3 litros de salmuera, 1 Kg de pescado y un ramito de orégano fresco.

3. Llevar a ebullición y cocer a fuego muy lento hasta que el pescado comience a deshacerse.

4. Filtrar dos o tres veces utilizando una gasa, hasta que esté totalmente limpio. [Tened en cuenta que durante la ebullición disminuye el volumen y la sal, de manera que el volumen una vez filtrado debería ser de 2 l o un poco más]

5. Este paso no es necesario: En la receta de la Geopónica se le añade defritum (mosto hervido hasta reducirlo a la mitad o a un tercio de su volumen), de manera que, si se quiere, se puede añadir vino Marsala.

Garum

HOY, PARA HACER SALSA MUY PARECIDAS AL GARUM TENDRÍAMOS VARIOS PROCEDIMIENTOS: 

· Colocar en una cazuela de barro una capa de hierbas aromáticas (eneldo, anís, menta, tomillo, cilantro, hinojo, apio, albahaca, orégano, etc), sobre las hierbas una capa de pescados azules (sardinas, arenques, caballa, anchoa,...) y sobre ésta una gruesa capa de sal. Repetir la acción dos veces. Dejar al sol durante siete días y al octavo remover.
La mezcla debe exponerse al sol durante dos o tres meses, hasta que el pescado fermente y nos proporcione el liquamen o parte líquida.

· En un mortero, trocear aceitunas negras sin hueso y a continuación, machacar las aceitunas, unas anchoas y unas alcaparras hasta formar una pasta. Se va añadiendo aceite de oliva y unas yemas de huevo cocido trituradas hasta darle la consistencia deseada. Se puede condimentar la masa obtenida con especias como orégano, pimienta, cilantro o albahaca. Receta de Josep Mercader.

· Tomar una lata de anchoas, batir las anchoas junto a dos cucharadas de aceite de oliva y de vino aromatizado hasta que quede como una crema espesa. Añadir pimienta y una cucharada de miel.

· Mezclar una cucharada de salsa de soja por una de pasta de anchoas. 

· Comprar una salsa de pescado fermentado que se utiliza mucho en la cocina vietnamita llamada nuoc-mâm.

El resultado de todas ellas es para conseguir el sabor de una salsa que sabe a macerado de anchoas con un gusto de hierbas aromáticas. 

Pese a su popularidad, no tuvo continuidad en la cocina mediterránea. Lo más similar son unas salsas de anchoas del Golfo de Nápoles y de Marsella, aunque el sabor más parecido es el de las salsas de pescado de Vietnam y Tailandia.

Interesante estudio publicado por el antropólogo Gaditano Julio de la Torre Fernández-Trujillo y que por su interés, reproduzco íntegramente. 

"Desde mucho antes de los asentamientos fenicios en Cádiz, los indígenas que estos encontraron en esta zona adoraban al dios Salambobe (sal buena), lo que nos da muestras, que desde tiempo inmemorial el hombre conocía los poderes de conservación de la sal y los ponía en práctica con diversos productos, en nuestro caso con el pescado.  

Salinas Cádiz
De esta forma pronto comenzó un comercio floreciente de salazones preparados con diferente piezas de los pescados capturados en el litoral y del garum, salsa obtenida por maceración y fermentación en salmuera de los despojos de estos peces.

Los fenicios fueron los primeros que comerciaron durante mucho tiempo con salazones y diferentes 
tipos de garum por todo el mediterráneo, destacando especialmente el garioflos de origen persa. También los griegos consumían garon en grandes cantidades, sobre todo el importado de Gadir y otras factorías del sur de España desde el siglo V a.C., aunque fue Roma quien elevó esta salsa a las más altas cotas de popularidad convirtiéndola en la mayor exquisitez gastronómica del imperio.

En la época romana existía una importante industria alrededor de este liquamen, como también se denominaba al garum, fundamentalmente se fabricaba en aquellos lugares donde se producían salazones, puesto que se aprovechaban los despojos de los pescados que se sometían a este proceso: Atún, bonito, esturión, salmón, palometa, melva, tonino, boquerón (anchoa), jureles, sardinas, anguilas y sobre todo caballa. 

La fórmula según Gargilio Marcial, citada en el "Satiricón" de Petronio, describe como se introducía en una vasija de unos 30 litros de capacidad, un fondo de hierbas aromáticas como el anís, hinojo, menta, albahaca, tomillo y orégano; luego otra de pescado (vísceras y trozos de pescado grande mezclados con pescados pequeños); finalmente una capa de sal y así alternativamente hasta cubrir la vasija. Se dejaba todo reposar al sol durante siete días y se removía durante veinte más. El jugo clarificado que se recogía en un cesto donde se separaban las partes sólidas de las líquidas, era el garum, los posos que quedaban en el recipiente se conocía como allec, producto menos refinado y de peor calidad.

A la vista de esta receta, podemos decir que el garum era un subproducto que llegó a tener más fama y alcanzar precios mucho más elevados que la propia salazón de la carne del pescado. Plinio dijo del garum que "ningún licor ni perfume tiene mayor precio y da tanta fama a los lugares donde se fabrica". El garum se producía fundamentalmente en toda la cuenca mediterránea, y debido a la cantidad de variedades y calidades del mismo llegó incluso a tener el nombre propio de la zona de donde provenía o incluso de la factoría donde se fabricaba, así los más famosos fueron: el fabricado en Pompeya por Umbricius Scaurus por ser el más aromático, el de Bizancio, el garum gaditanum de Cádiz y el garum sociorum (de los socios) fabricado en Cartagena, en esta zona aún se comenta una frase hecha que reza "eres más caro que el garum". 

En Cádiz, sobre todo en el término municipal de Tarifa donde se encontraba la ciudad de Baelo Claudia, fundada posiblemente en el siglo III a.C., se ubicó una de las más famosas fábricas de garum de todo el imperio, llegando a disponer de 5 factorías para su elaboración hasta su decadencia 6 siglos después. Actualmente pueden visitarse las ruinas de la cuidad y las instalaciones de estas factorías. 

Cádiz.  Ruinas de Baelo Claudia

El garum se empleaba fundamentalmente para condimentar o acompañar gran cantidad de comidas, ya fuera solo o mezclado con vino (oenogarum), aceite (oleogarum), agua (hidrogarum), vinagre (oxigarum) o pimienta (garum piperatum), aunque también se empleo en medicina y cosmética. Apicio refiere, por ejemplo, más de 18 recetas de ave entre cuyos ingredientes se encuentra el garum:

Receta para el Flamenco asado.- Se pela el ave, se lava y se asa con eneldo y un poco de vinagre. Poner en un mortero pimienta, cominos, culantro, menta, ruda, cebolla seca, sésamo tostado, dátiles, machacarlo todo y trabajarlo con miel, vino, garum, vinagre y aceite. Rociar la mezcla sobre el ave y servir.

Debemos imaginar que por su fuerte olor y sabor, el secreto del buen punto de los manjares dependía del cocinero al dosificar el garum, ya que su exceso debía convertir una exquisitez en auténtica bazofia. Marcial, poeta Bilbilitano (Bílbilis Augusta,  hoy Calatayud), nos describe a su personaje Pápilo, como "hombre al que le hiede terriblemente el aliento, bastando una tufarada de su vaho pestilente para transformar un ungüento perfumado en garum".


En la época medieval, siguió el garum consumiéndose como salsa y tuvo gran aceptación en al-Andalus donde se denominaba morri, aunque ellos empleaban más el garum macerado o nabateo, fabricado a partir de cebada y trigo salado amasados y aromatizados con orégano, anís, cilantro seco y arañuela, u otra variedad que se elaboraba con algarrobas machacadas y miel.

En el siglo XV, se conoce aún el garum procedente de pescados al que se denomina allex.

Actualmente podemos encontrar algún descendiente de esta salsa en el sudoeste asiático y sobre todo en Vietnam, conocido como ñnoc-man, que incluso podemos encontrar en algunas tiendas de alimentación españolas. También muchos restauradores que practican una nueva cocina mediterránea, aderezan sus platos de creación con salsas a las que denominan garum, de estas hay unas mejores que otras, aunque la mayoría suelen ser patés de aceitunas negras con anchoas y alcaparras.

Ustedes seguramente perdonarán mi atrevimiento si les propongo probar mi personal receta de garum, ya que afortunadamente durante los meses de verano y hasta bien entrado octubre, mi padre pesca en el litoral gaditano empleando la técnica del curricán, túnidos como el Bonito alistado (el más común), el Tonino y la Melva, por lo que después de algunos años probando distintas fórmulas, creo haber encontrado una de agradable aroma y sabor.  

Bonito

Mi propuesta es que empleemos en vez de las vísceras y despojos como hicieran los romanos, las ventrechas (ventrescas para los vascos) y el vientre de estos pescados ricos en grasas, que al ser trozos de pequeño tamaño no representarían un corte en regla para ninguna receta específica y normalmente son desechados. 

Receta:

Se compra o se prepara un bonito entero en salazón (abierto por el centro, limpio de tripas, en sal 48 horas, limpieza con agua dulce y colgar 15 días a secar), se preparan los lomos despejándolos de espinas y piel para comer fileteados, se hace lo mismo con vientre y ventrechas, estos últimos se cubren de aceite de oliva virgen, unos dientes de ajo, orégano, un poco de tomillo y albahaca, los tenemos una semana en reposo. Pasada la semana a temperatura ambiente, se separa el residuo sólido del aceite, se pasa por la batidora, se le vuelve a poner el aceite que lo cubría y a comer.



lunes, 2 de noviembre de 2015

ALLIOLI / ALIOLI


Foto Fufosa


En el morter, pelar i llevar el germen, picar les dents d'all bé fins amb un poc de sal i afegir dos gotes de suc de llima -opcional-, esperar llavors almenys tres minuts perquè facilite el procés de lligat. Passat el temps, en el morter vas donant voltes en el mateix sentit i sense parar, quan comence a lligar et van tirant un fil d'oli d'oliva sense parar de fer-ho, mirant de que lligue tot i sense parar tampoc de remoure i veuràs com va creixent. Com més oli més quantitat d'aliolli t'eixirà. 

L'allioli mai porta rovell d'ou perquè llavors es convertiria en una MAONESA (AJONESA). Per a fer-la poses les dents d'alls -o no-, la sal, el rovell d'ou i la quantitat d'oli necessària per a la quantitat que vullgues fer. Deposites les aspes en el fons, li dónes a la batedora en la seua postura lenta i a poc a poc vas alçant el braç fins a traure-ho. El rovell d'ou ha d'estar a temperatura ambient, mai freda de la nevera, si no, se't tallarà i no quallarà.


ALIOLI 

En el mortero, pelar y quitar el germen, picar los dientes de ajo bien finos con un poco de sal y añadir dos gotas de zumo de limón –opcional-, esperar entonces al menos tres minutos para que facilite el proceso de ligado. Pasado el tiempo, en el almirez vas dando vueltas en el mismo sentido y sin parar, cuando empiece a ligar te van echando un hilo de aceite de oliva sin parar de hacerlo, mirando que ligue todo y sin parar tampoco de remover y verás cómo va creciendo. Como más aceite más cantidad de aliolli te saldrá. 

El alioli nunca lleva yema de huevo pues entonces se convertiría en una MAYONESA, o mejor dicho, en una MAHONESA (AJONESA). Para hacerla pones los dientes de ajos -o no-, la sal, la yema de huevo y la cantidad de aceite necesaria para la cantidad que quieras hacer. Depositas las aspas en el fondo, le das a la batidora en su postura lenta y poco a poco vas levantando el brazo hasta sacarlo. La yema de huevo debe estar a temperatura ambiente, nunca fría de la nevera, si no, se te cortará y no cuajará.