Mi receta publicada en Vida Mediterránea
El bacalao es sin duda uno de los pescados más consumidos en España, sobre todo en su versión salada, aunque se lleven la palma la pescadilla y la merluza.
Antiguamente, era un pescado relativamente
barato que traído principalmente de Portugal, llenaba nuestras despensas y
contribuían a la elaboración de platos emblemáticos.
En la actualidad, lo que llamamos pescados
salados o en salazón se han vuelto un lujo dado su alto precio.
Nosotros, siguiendo la tradición del bacalao
salado, vamos a elaborarlo en una receta sencilla, pero muy gustosa.
Necesitaremos para una ración generosa:
300 gr de lomos de bacalao desalado
2 patatas
1 tomate maduro y grande
1 cebolla
2 huevos
Tomate seco
Aceite de oliva virgen
Pimentón de hojilla
Si compramos el bacalao salado tendremos que
desalarlo nosotros. Para ello lo lavaremos bajo el grifo y lo dejaremos en
remojo en agua fría y en la nevera al menos 24 horas. Le cambiaremos el agua al
menos tres veces. Después debemos escurrirlo bien y secarlo sin apretarlo.
Podemos envolverlo en papel absorbente. En tiendas y supermercados (MasyMas)
venden bacalao desalado en su punto que está muy conseguido. Solo tendréis que
abrirlo de la bandeja un rato antes de consumirlo, lavarlo y secarlo. Nunca
este lo dejéis en remojo, pues perdería firmeza y sabor.
Herviremos las patatas con su piel en agua y un
poquito de sal. Haremos lo mismo con los huevos para que se nos queden duros.
Pelamos la cebolla y la cortamos en aros finos.
Procurad no romperla para sacar así los aros enteros.
Ahora escaldamos el tomate en agua caliente y
lo pelamos. Lo cortamos en rodajas de dos o tres cm de grosor.
Pelamos las patatas y la cortaremos en rodajas
tambien. Pelamos los huevos y los cortamos en tiras finas. El bacalao lo
desmigamos en trozos no muy pequeños, que se noten al comer.
Vamos a montar el plato. Para ello utilizaremos
un aro circular de metal de 10 x 4’5 cm.
Ponemos el aro en el centro del plato y
añadimos una capa de patata, encima otra de cebolla, una de huevo, otra de
bacalao y una rodaja de tomate. Repetimos con las mismas capas. Llegado a la
última capa de tomate, terminamos con una más de patata, de cebolla, el bacalao
que nos ha sobrado (que debe ser abundante) y coronamos con unos trozos de
tomate seco que teníamos conservado en aceite de oliva. Añadimos un chorretón
de un buen aceite de oliva y espolvoreamos con pimentón de hojilla.
Sacamos el aro con cuidado y listo para comer
esta deliciosa receta que estoy seguro hará las delicias de vuestros paladares.

