lunes, 11 de julio de 2022

MORCILLA CON AJOS TIENOS

Cada pueblo, provincia o comunidad tiene sus embutidos tradicionales, incluso, siendo los mismos, tienen nombres diferentes y algún que otro ingrediente que los diferencia de los demás. Dependiendo de la zona de fabricación, contienen diferentes componentes, como cebolla, piñones, manteca de cerdo, calabaza, miga de pan, etc. siendo la sangre de cerdo su principal ingrediente. Sin olvidarnos de las especias, especialmente orégano y clavo.
La matanza del cerdo, antiguamente tradicional en muchas casas, traía la elaboración de estos productos que servían para proveer las maltrechas despensas de los años de carencias. Pero si hay alguno muy parecido en su elaboración son las morcillas con sangre y cebolla.
En la Comunidad Valenciana hay que destacar la morcilla que se elabora principalmente con sangre, manteca y carne magra de cerdo, cebolla, sal, pimentón, especias y algún que otro truquito del maestro chacinero. Por ejemplo son muy apreciadas las que se elaboran con pimentón picante. Incluso en otras comunidades españolas se les añade más ingredientes, como el arroz en las denominadas morcillas de Burgos. 

Existen elaboraciones de morcillas sin carne, que sólo llevan cebolla hervida, manteca de cerdo, sal, pimienta, clavo, orégano y sangre. Pero lo más normal es que llevan papada, tocino y careta de cerdo, sangre de cerdo y por supuesto, sal, orégano y clavo de olor. No se sorprenda si encuentra algunas a las que se les ha añadido huevo o fécula de patata. 

Las morcillas (butifarras), una vez hecha la mezcla de sus ingredientes, se embucha en tripa natural (así debería ser) y luego se hierven en una caldera con agua. Posteriormente se cuelgan en secaderos especiales para su oreado.
La elaboración de los embutidos es parte de nuestra idiosincrasia como pueblo, es un elemento diferenciador y forma parte de nuestra cultura gastronómica propia como pueblo. ¿Los mejores? Las de nuestro pueblo, los de nuestro carnicero habitual. Ver más pinchando AQUÍ

Para la elaboración de esta receta, necesitaremos para cada plato: 

1 morcilla o butifarra recién hechas. 
Ajos tiernos. Preferibles gruesos. 
1 huevo de gallinas criadas en el suelo. 
Aceite de Oliva y sal. 

Empezamos lavando bien los ajos tiernos, pues siempre queda algo de tierra entre sus hojas. Los cortamos en trozos. 

A la morcillas o butifarra les quitamos la tripa que las envuelve y las desmenuzamos. 

Sartén al fuego, fuego suave, aceite de oliva y echamos la morcilla dentro removiéndola para que se dore por todos los lados. Añadimos ahora los ajos y removemos todo como si hiciéramos un revuelto. 

Poco tiempo más y ponemos el huevo encima sin romperlos. Tapamos la sartén y esperamos que la clara cuaje. Si lo presentamos en cazuela de barro, podemos introducirla al horno para cuajar el huevo. Otro truco es hacer a parte el huevo escalfado y ponerlo encima. 

Importante que la yema quede cremosa para que al romper podamos mezclarla. 

Un buen revuelto, sencillo pero delicioso para tapa o entrante.